De política y cosas peores

De política y cosas peores

            ¿Por qué el 90 por ciento de las mujeres jóvenes tienen la bubis izquierda un poco más grande que la derecha? Porque sólo el 10 por ciento de los novios son zurdos… Don Ultimiano llegó con aspecto sombrío de la visita que hizo al médico. Le contó a su mujer: “El doctor me dijo que deberé tomarme una pastilla de éstas cada día de los que me quedan de vida”. Pregunta la señora: “¿Y qué tiene eso de malo?”. Contesta don Ultimiano: “Solamente me dio seis”… La esposa de Ovonio Grandbolier, el hombre más perezoso del condado, lo vio tirado a la bartola en el sillón de la sala y le preguntó: “¿Qué vas a hace hoy?”. “Nada” –respondió con ejemplar laconismo el haragán. Replicó, molesta, la mujer: “Lo mismo hiciste ayer”. “Sí –admite Ovonio-. Pero no he terminado”… Un cubano acudió a la policía de La Habana y denunció el robo de su perico. Lo interrogó el oficial de guardia: “Tu loro ¿habla?”. “Sí, chico –responde el cubanito-. Pero sus opiniones son personales, y no reflejan necesariamente el punto de vista de su propietario”… Desde la oficina don Martiriano llamó por teléfono a doña Jodoncia, su mujer. Le preguntó: “¿Cómo te encuentras hoy?”. “Estupendamente, mi amor –respondió la señora-. No me duele nada; estoy feliz disfrutando esta linda mañana “. “Perdone –dice entonces don Martiriano-. Me equivoqué de número”… El guía les dice a los turistas en el autobús: “Acabamos de dejar atrás el sector pecaminoso de la ciudad”. Pregunta uno con tono apesadumbrado: “¿Por qué?”… Mal, muy mal se está viendo Miguel Mancera Aguayo como Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Mientras Enrique Peña Nieto ha conseguido reformas importantes que apenas ayer se habrían considerado imposibles de lograr, Mancera titubea, vacila, duda, flaquea, oscila, trastabilla y fluctúa. Sobre todo fluctúa. Hamlet en el gobierno parece este señor. Su lema podría ser “Sí, pero no”. Al negarse a que sean reguladas las manifestaciones, marchas y plantones en la Ciudad de México, Mancera pone un clavo más en el cajón donde están quedando sepultadas ya -¡tan pronto!- sus aspiraciones de política. Al paso que va –o al paso que no va- terminará por entregar la capital del país a los priistas después del largo tiempo de dominación del PRD. Con eso les entregaría también el presupuesto del DF, y con él la fuente principal de sustento de la izquierda y de sus principales corifeos. Buen candidato, Mancera ha sido hasta ahora un gobernante menos que mediano. La modesta misión que me he fijado, según es bien sabido, consiste en orientar a la República. Hoy hago una excepción para orientar al Distrito Federal: ojalá su jefe de Gobierno despierte lo antes posible, pues si no lo hace dormirá por siempre… ¡Brrr! Tus últimas palabras, columnista, me provocaron un espasmo en el funículo cuneatus a cada lado del surco medio de la eminencia teres. Y no te digo dónde está eso para no asustarte. Lo que debes hacer es sacarte del caletre un par de chascarrillos finales que alivien la gravedumbre de tu peroración y pongan una sonrisa en el territorio nacional, con inclusión de las islas adyacentes, zócalo submarino y plataforma continental… “Eres lindo, Hombre Lobo –le dijo la hermosa chica al licántropo cuando éste le propuso matrimonio-. Los más de los días eres simpático, agradable, encantador. Claro, cuando hay luna llena te pones imposible. Pero, qué chingaos, acepto tu proposición. Después de todo yo también tengo tres días al mes en los que no se me puede acercar nadie”… Dos soldados estaban conversando en un café de la ciudad que su ejército había tomado. El primero era un gigantón membrudo y lacertoso; el otro un hombrecito petiso y escuchimizado. Le pregunto éste a su musculoso compañero: “¿Qué harías si supieras que dentro de 10 minutos va a caer sobre nosotros una bomba?”. Responde el hombrón: “Me soltaría follando a todo lo que se moviera a mi alrededor. Y tú ¿qué harías?”. Contesta el gurrumino con temblorosa voz: “Procuraría quedarme quietecito”… FIN.

            MIRADOR

            Hoy es el primer día de posadas.

            Inútil obviedad será decir que las posadas ya no son como eran antes. No sé si para bien o para mal ninguna cosa es ya como era antes.

            En los pasados tiempos había en las posadas rezos, villancicos, júbilo infantil, sana convivencia... Hagan ustedes de cuenta “La Navidad en las montañas”, de don Ignacio M. Altamirano.

            Ahora hay alcohol, música estridente, promiscuidad y desenfreno.

            Yo no suspiro con nostalgia. No tiene caso desperdiciar suspiros. Además los años me han enseñado que en el fondo todo tiempo pasado fue igual.

            Y –lo mejor de todo- sé que hoy, igual que ayer y siempre, la estrella sigue brillando allá en lo alto.

            ¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

“… Los congresos estatales aprueban la reforma energética…”.

            Las cosas son de tal modo,

            con tanto orden, tan formales,

            que los congresos locales

            ahora lo aprueban todo.