De política y cosas peores

De política y cosas peores

                               Don Cornulio le reclamó a su esposa: “Hace dos años llegó el circo a la ciudad y me pusiste el cuerno con el trapecista. El año pasado vino otra vez, y me engañaste con el alambrista. Ahora me entero de que tienes dimes y diretes con el payaso”. “Eres muy injusto –replicó ella con sentimiento-. No tomas en cuenta que cada año le he ido bajando”… La esposa de don Celerino le dijo al médico: “Mi marido sufre de eyaculación prematura”. “Una aclaración, doctor –acotó él-. Ella es la que sufre, no yo”… Doña Frigidia y su esposo don Frustracio fueron al cine, y vieron una película que mostraba una ignívoma escena de sexo. El actor principal le hacía el amor a una mujer, y en los deliquios del arrebato erótico pronunciaba una y otra vez con ardimiento el nombre de su pareja. “¡Florisbela! ¡Florisbela!” –clamaba lleno de lúbrica sensualidad. Le pregunta con acrimonia doña Frigidia a su marido: “¿Por qué tú nunca dices mi nombre cuando me haces el amor?”. Responde tímidamente don Frustracio: “Es que no quiero despertarte”…El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas es un hombre respetable y respetado. Hace algún tiempo estuvo en mi casa de Saltillo. Les pedí a mis hijos y a mis nietos que estuvieran presentes para que tuvieran el honor -les dije- de saludar a un gran mexicano. Pese a todos los avatares de la política el ingeniero Cárdenas ha conservado su prestigio y fortaleza. Me alegró que a su llamado se llenara el Zócalo, y me alegrará también que los miembros del partido que fundó le encomienden su dirigencia nacional. De nueva cuenta el PRI tiene el poder, y eso implica la posibilidad de que otra vez se instaure un presidencialismo autoritario. Para evitarlo es necesaria una oposición –sobre todo de izquierda- que conjure esa amenaza. Frente al iluminado mesianismo de López Obrador; ante a las actitudes timoratas de Mancera y las vacilaciones de Marcelo Ebrard, una figura como la de Cuauhtémoc Cárdenas es valiosa y necesaria. Alguien dirá que sus propuestas miran al pasado, pero independientemente de la validez de esa aserción se requiere una presencia que limite cualquier posible exceso del Gobierno y sus copartícipes en la reforma petrolera. El regreso del ingeniero Cárdenas al activismo político debe ser recibido como una buena noticia para México… Una señora estadounidense padecía un grave caso de dislalia. Al llegar al culmen de la pasión carnal en vez de gritar: “Oh my God!” gritaba: “Oh my Dog!”…Se hablaba del desempleo y de sus graves consecuencias. Dijo Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne: “Uno de los peores efectos del desempleo es que más maridos se quedan en su casa, y entonces se vuelve más difícil estar con sus esposas”… El sexo entre un hombre y una mujer puede ser algo maravilloso. Claro, si te tocan el hombre y la mujer adecuados… En el asilo de ancianos un viejecito estaba charlando con una viejecita. Le dice: “Te apuesto 20 pesos a que no puedes adivinar la edad que tengo”. “Van” –respondió la ancianita. Así diciendo bajó el cierre de la bragueta del viejito, y después de tentalear concienzudamente le dijo con acento de gran seguridad: “Tienes 87 años. Los cumpliste el pasado septiembre”. “¡Asombroso! –exclama estupefacto el viejecito entregándole los 20 pesos-. ¿Cómo lo supiste?”. Responde la ancianita con una gran sonrisa: “Hace 15 minutos me lo dijiste”… Isaac Newton paseaba por el bosque y se topó de pronto con una visión de paraíso: en las aguas de un arroyuelo cristalino una hermosísima doncella, descalza de los pies a la cabeza, estaba tomando un refrescante baño. El sol de la mañana iluminaba sus espléndidos encantos: su rostro angelical; su cuello de gacela; sus ebúrneos hombros; sus senos de paloma; su cintura cimbreante de palmera; su grupa de potra arábiga temblorosa de deseo, su… (Nota de la redacción: nuestro amable colaborador se extiende por 16 páginas más en la descripción de los encantos de la joven; descripción que por falta de espacio nos vemos en la penosa necesidad de suprimir). El gran científico sintió que algo en su cuerpo se estaba elevando, y dijo para sí con inquietud: “¡Caramba! ¡Esto contradice por completo la ley de la gravitación universal!”. (No le entendí)… FIN.

                               MIRADOR

                               Iba la lechera con su cántaro.

                               En el camino al mercado pensaba llena de ilusión que con el dinero que obtendría por la la venta de la leche compraría huevos que le darían pollos que vendería luego para comprarse una vaca que le daría terneras con cuya venta se compraría una casa con la cual no le sería difícil encontrar marido.

                               Todo eso iba pensando cuando tropezó, y el cántaro vino al suelo. No se quebró el cántaro, porque estaba hecho de un nuevo material muy resistente.

                               -¡Caramba! –exclamó consternado el moralista-. Para hacer una fábula moral es necesario que el cántaro se rompa. Pero ya no hacen los cántaros como los hacían antes.

                               ¡Hasta mañana!...

                MANGANITAS

                “… Cambios de clima…”.

                               Varía constantemente

                               y en todo el país, encima.

                               ¡Caramba, ya ni del clima

                               Se puede confiar la gente!