De política y cosas peores

De política y cosas peores

            ¿Cómo se le llama a un hombre que hizo el amor sin condón? Se le llama “papá”… Numerosos internautas recibieron ayer este mensaje: “¿Puedes enviarnos un dólar? Sólo un dólar te pedimos, nada más. Permítenos hablarte de doña Pacita. Tiene 90 años, y está impedida para caminar. Es pobre; vive completamente sola, y su silla de ruedas ya no sirve. El domingo pasado salió de su casa para ir a la iglesia. Como a su silla ya no le funciona el freno, rodó a toda velocidad calle abajo, y doña Pasita fue a caer de bruces en un charco de lodo. Por eso te preguntamos: ¿puedes enviarnos un dólar? Si nos lo envías nosotros te mandaremos un video en el que se ve a doña Pasita ir muy asustada en su silla de ruedas y caer en el charco. ¡No te lo pierdas! ¡Está divertidísimo! ¡Sólo un dólar!”… El vendedor de cepillos para el hogar, hombre joven y apuesto, le mostraba a la señora de la casa sus productos. De pronto ella le dijo: “Debo advertirle, joven, que mi marido llegará en media hora”. “¡Pero, señora!” –se azaró el vendedor-. ¡No estoy haciendo nada!”. “Por eso se lo digo –replicó ella-. Por si quiere hacer algo”… Todo indica que la reforma energética saldrá adelante; quizás algo parchada, y un poco quizá descolorida, pero más o menos en los términos en que originalmente se le concibió. Se repetirá, es probable, el mismo esquema que se cumplió en la reforma educativa y la fiscal. A corto plazo el Gobierno se saldrá con la suya, pero la suya no es la de todos, y con esto se ha creado un caldo de cultivo para la oposición. En las elecciones intermedias, y en las de gobernadores de los estados fronterizos, el partido en el poder pagará la factura de esos cambios. El voto de castigo surgirá sin que los partidos opositores del PRI tengan que buscarlo. En una de sus canciones el inmortal Músico Poeta pedía perdón y olvido a la mujer amada. Cuando se le golpea en el bolsillo la gente no concede ni una cosa ni la otra. Hagamos abstracción de la reforma energética y de la educativa. Los electores estarán sufriendo en muchos y diversas formas los efectos de los cambios fiscales que se hicieron. En las urnas se cobrarán venganza. Y ni el Gobierno ni su partido tendrán para dónde hacerse. También esto se llama democracia… Capronio, sujeto ruin y desconsiderado, le dijo a su mujer: “Ayer que te llevé a pasear por el centro vi que mirabas con mucho interés la vitrinita donde estaban aquellas joyas, y te compré una”. “¿Una joya?” –preguntó ansiosamente la abnegada esposa del sujeto. “No –precisó el tal Capronio-. Una vitrinita”… El profesor de matemáticas le dijo a Pepito: “Contesta rápidamente: ¿cuántas son 7 más 5?”. Respondió Pepito: “10”. “Te equivocaste –le dice el maestro-. Son 12”. “Maestro –acota Pepito con severidad-. Usted pidió rapidez, no precisión”… Doña Frigidia, ya se sabe, es la mujer más fría del planeta. El departamento de bomberos de la ciudad la tiene permanentemente contratada, pues basta su presencia en un incendio para congelar las llamas. Don Frustracio, el esposo de la gélida señora, vivía en estado de insatisfacción continua, y si no recurría al sistema de self service era sólo porque consideraba que eso era impropio de sus años y posición social. Así, cierto día fue con el doctor Ken Hosanna, reconocido médico, y le confió el problema que tenía. Su esposa, le dijo, había perdido totalmente el interés en eso que en inglés clásico se llama “the old in and out”. El facultativo le dio a don Frustracio unas ciertas pastillitas que, le dijo, harían que reviviera en su mujer el olvidado impulso de la carne. Esa misma noche el anheloso señor puso ocultamente en el té de su esposa una de esas pastillas. Para estar cierto de los resultados puso otra, y otra más. Luego pensó que él mismo debía prepararse a fin de estar a la altura de los rijos que de seguro mostraría su consorte, de modo que se tomó también tres pastillitas de aquel potenciador medicamento. El fármaco, en efecto, rindió resultados positivos. Doña Frigidia le dio el último trago a su té y exclamó súbitamente con vehemencia: “¡Quiero un hombre!”. Don Frustracio sintió igualmente el vivificante efecto de las pastillas que se había tomado. Gritó con la misma fuerza: “¡Yo también!”… FIN.

            MIRADOR

                                   Historias del señor equis y de su

                                   trágica lucha contra La Burocracia.

            El Funcionario del Estado hizo llamar al señor equis y le dijo:

            -Tendrás que defenderte por ti mismo.

            El señor equis se angustió. Preguntó, tembloroso:

            -¿De qué?

            Le contestó El Funcionario:

            -De todo y contra todos. Lo mismo de los delincuentes que de los que están arruinando tu negocio con sus plantones.

            El señor equis se atrevió a preguntar con débil voz:

            -¿También contra Usted tendré que defenderme por mí mismo?

            ¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

 “… Se niegan a ser evaluados los maestros de la Coordinadora …”.

            Los mentores son sinceros:

            no quieren ser evaluados

            porque saben, apurados,

            que sacarán puros ceros.