De política y cosas peores

De política y cosas peores

La mamá de Pepito le estaba dando unas nalgadas de castigo. El chiquillo explicó entre sus lágrimas: “Mamá,tú me dijiste: ‘Ponte la camisa nueva y enséñasela a tu amiguita Rosilita’. ¡Yo creí que eran dos órdenes distintas!"... El recién casado entró en la suite nupcial llevando en los brazos a su flamante mujercita. Sin decir palabra la arrojó como un fardo en la cama. En seguida encendió el televisor y se sentó en el sillón frente a él. Sin siquiera volver la vista hacia donde estaba la desconcertada chica le dijo con acento expeditivo: "Susiflor: me hiciste esperar dos años para hacer lo que vamos a hacer. Espero que no te importe esperar ahora tú dos horas mientras yo veo el partido de futbol”… Dos esquimales hojeaban con avidez un viejo ejemplar de la revista Playboy. Estaban vestidos, igual que todos los miembros de su grupo, hombres y mujeres, con la parka y demás prendas de piel de foca que los cubrían herméticamente de la cabeza a los pies. Uno de los esquimales le pregunta muy asombrado al otro: "¿Quieres decir, Nanuk, que también nuestras mujeres tienen todo eso?"... Babalucas se quejaba con un amigo: "No entiendo a Pirulina. Me dice que su corazón es mío, pero todo lo demás se lo da a otros''... El chico adolescente pasó sus vacaciones en un pueblito campirano, y ahí  conoció a Bucolia, fresca y galana rancherita de su misma edad. La invitó a ir atrás de los nopales, y ahí jugaron los dos al eterno juego que en inglés se llama “I’ll show you mine if you show me yours”. Terminado el show le dijo el mozalbete a la zagala: "Me gustaría verte más''. "¡Ah, no! –respondió, terminante, la garrida moza-. ¡Ya te enseñé bastante!''... La clase política, que tan poca clase muestra las más de las veces, debería preocuparse ante el grado de irritación que priva en el país después de la aprobación de las nuevas cargas impositivas que han caído sobre los ciudadanos con la deturpada reforma fiscal. La indignación resultante ha hecho que una vez más los contribuyentes señalen, exasperados, los muchos males que sufrimos, por los cuales los dineros derivados de cualquier aumento de impuestos no sirven al bien de la comunidad, sino van a caer en los albañales de esos vicios de nuestra vida pública: corrupción, burocratismo, ineficiencia en la administración, sostenimiento de una nueva casta que en los partidos ha encontrado la manera de vivir sin aportar nada de provecho a la nación, sino antes bien medrando a costa de ella. El país está enfermo de política; mejor dicho, de politiquería. Contrasta la inmensa riqueza de que gozan los partidos principales y sus congéneres, los partidos, partidillos y partidejos ya nacionales, ya locales, con la tremenda pobreza en que viven millones de mexicanos que sufren hambre, ignorancia, insalubridad. Una falta absoluta de valores éticos preside el ejercicio de la política: podrían contarse con los dedos de una mano los que en ese sucio fregado ponen el bien comunitario por encima del interés partidista o de la conveniencia personal. ¿A dónde va este país? A mí no me lo pregunten: la sola pregunta me ha puesto a temblar… Don Temístocles Gordolla, comerciante y comisionista, pasó a mejor vida. Debe haber sido mejor, en efecto, pues últimamente aquí le estaba yendo muy mal en los negocios. En el velorio su compadre Chinto le dijo a la frondosa y apetecible viuda: "Comadrita: bien sé que éste no es el mejor momento para declararle mi ferviente anhelo, pero quiero decirle que pasados los nueve días de obligado luto, y sin mengua del respeto que debo al finadito, me gustaría que me diera usted las éstas''. "¡Compadre! –profirió con enojo la señora-. ¡Cómo se atreve usted! ¡Y en medio de esta lacerante pena que me nubla de lágrimas los ojos y me traspasa de lado a lado el corazón!”. "Perdone, comadrita -se disculpó el sujeto, avergonzado-. Es que la vi tan guapa, tan bella, tan atractiva, tan hermosa que no me pude contener''. Dijo la viuda bajando la mirada con actitud modesta: "Y eso que ando desvelada, compadre, y además el color negro no me queda nada bien. Debería verme con el vestido rojo que separé en la tienda ayer que fui a comprar este de luto''... Dos jóvenes mujeres orientales estaban en un restorán de la Ciudad de México. En la mesa vecina conversaban unos funcionarios electorales. Le comentó uno al otro: "Ayer tuve una elección de 8 de la mañana a 6 de la tarde''. Una de las chicas se inclinó sobre su compañera y le dijo en voz baja: "¡Esos son hombles!''. (No le entendí)... FIN.

Mirador

Milo, el loco del pueblo, visitó hoy a la mujer que vive frente a la plaza del lugar, y le llevó flores. Esa mujer no quiere a nadie, hombre, niño o animal. Vive sola y su alma. Sola, más bien, pues su alma oscura es parte de su soledad.

Milo fue luego a ver a los habitantes de la gran casa donde termina la calle principal. No son una familia: llevan la misma sangre, comparten el mismo techo, pero nunca se dicen una palabra cariñosa ni tienen entre sí un solo gesto de bondad. Milo les llevó flores también.

Después el loco fue a donde estaba el rico del pueblo, dueño de todo, menos de sí mismo, y le entregó igualmente un ramo de flores.

 Le preguntaron a Milo por qué había visitado a todas esas personas a las que nunca ve; por qué les llevó flores. Y respondió el loco:

            -¿Qué no es hoy el Día de Muertos?

            ¡Hasta mañana!...

Manganitas

"...Muy caras las flores en los panteones...''.

            Entre cipreses y olivos

            las flores suben de costo:

            en noviembre hacen su agosto,

            el Día de Muertos, los vivos.