De política y cosas peores

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES

La frase proverbial “el huevo de Colón” alude a algo que aparentemente es muy difícil, pero que tiene solución sencilla. En un banquete alguien desafió a Colón a equilibrar un huevo sobre la mesa. El almirante lo hizo quebrándolo en tal modo que se sostuviera por sí mismo. La ingeniosidad se atribuye igualmente al español Juanelo Turriano, arquitecto e inventor; por eso se habla también de “el huevo de Juanelo”. A Pepito la maestra le pidió que explicara lo del huevo de Colón. Preguntó el chiquillo, intrigado: “¿Qué nada más tenía uno?”. El término “aguacates” es un vulgarismo usado en México para designar a los testículos. Cualquiera pensaría que se les dice así porque los testes tienen la forma de ese sabroso fruto que en su nombre en latín lleva la fama: Persea gratissima. La cosa, sin embargo, es al revés: el aguacate se llama aguacate porque tiene la forma que tienen los testículos. En efecto, en náhuatl la palabra “ahuacatl” quiere decir testículo. Una gallina le dijo a otra: “Los huevos que yo pongo son muy grandes. Se venden a un peso cada uno. En cambio los tuyos son tan chicos que cuestan sólo 50 centavos”. “Es cierto -admitió la otra-. Pero ¿tú crees que por un tostón voy a andar por ahí toda desfundillada?”. Cuando los antiguos romanos decían que iban a contar algo “ab ovo” eso significaba que iban a empezar un relato desde su principio más remoto. Se referían a los dos huevos que puso Leda, cuyo marido Tíndaro la celaba tanto que Zeus, enamorado de la bellísima mujer, tuvo que convertirse en cisne para poder gozarla. De uno de esos huevos nació Helena, causante de la guerra de Troya, cuya historia, para estar completa, debía ser narrada “ab ovo”: desde el huevo. Cayó en el corral un balón de futbol americano. El gallo llamó a las gallinas y les dijo: “No es por hacerlas menos, chicas, pero vean lo que sus compañeras están poniendo en otros gallineros”. En cierta ocasión contó una gallinita: “Hacía tanto viento de cola que puse el mismo huevo cuatro veces”. Una señora le pidió a su esposo que le hiciera el amor en la cocina. El marido, extrañado, preguntó: “¿Por qué precisamente ahí?”. Explicó la mujer: “La receta dice que debo meter un huevo en agua hirviendo durante 10 segundos, y como no tengo reloj calcularé ese tiempo con el que usualmente tardas en terminar”. De Francisco I -el rey de Francia, no el Papa- se cuenta que andando a buscar la caza en un espeso bosque sintió hambre. Fue a la cabaña de un leñador y le pidió algo de comer. El hombre hizo rápidamente una tortilla de huevos en cuyo interior puso trozos de tocino y jamón, y algunas hierbas. Se lo sirvió con prontitud al rey, y éste exclamó admirado: “Homme leste!”. Este adjetivo significa ligero, veloz, vivo. En francés la palabra suena “let”, de ahí el nombre que tiene ahora ese platillo: “omelet”. Un recién casado enfermó de calentura. Su mujercita buscó el consejo de su madre, y ésta le dijo que seguramente su yerno era víctima del mal de ojo. Debía pasarle un huevo por la frente a fin de conjurar el mal. Poco después la muchacha llamó por teléfono a su mamá y le dijo: “No pude aplicar ese remedio, mami. Cuando le iba a poner el huevo en la frente Carmelo lanzó un espantoso alarido y escapó corriendo. Y eso que apenas le llevaba el huevo a la altura del pecho”. ¡Basta, insensato columnista, basta! ¿Acaso no puedes hablar de otra cosa que de huevos? Según mis cuentas has narrado hasta este punto diez anécdotas o chascarrillos relacionados con el tema. ¿A qué esa insistencia sobre el huevo? Es que su precio ha subido en tal manera que cuesta ya 40 pesos el kilo. El huevo es uno de los alimentos básicos del mexicano. En tiempo de Cuaresma se usa en muchos platillos, de modo que su carestía afecta grandemente a la economía popular. Supongo que entre las gallinas también hay feministas, y le echarán la culpa al gallo. No faltará quien repita hoy el conocido dicho: “En lunes ni las gallinas ponen”. Lo cierto es que el costo actual del huevo -”producto de gallina”, decían púdicamente mis tías solteras al comprarlo- es un nuevo golpe al bolsillo de la gente, tan golpeado ya. ¿También en esto nos está castigando el diablo?... FIN.

MIRADOR

Cerca del Potrero de Ábrego está el ejido Nuncio.

Más cerca aun hay caseríos de variados nombres: Tres Marías, El Pino, El Capulín.

Camino arriba está Ciénega de la Purísima. Camino abajo llegas a Casillas, perteneciente ya a Nuevo León.

Al otro lado de la sierra de La Cebolla está la Laguna de Sánchez. Al otro lado del alto monte llamado El Coahuilón se encuentra Mesa de las Tablas.

Por el rumbo del occidente está Saltillo. Hacia el noreste se hallan la antigua Villa de Santiago y Monterrey.

Ahora estamos ante el fogón de la cocina, en plática sabrosa. No sé por qué Nueva York sale a la conversación.

Don Abundio pregunta dónde es eso. Le doy algunas señas, y le digo que esa ciudad tiene más de 20 millones de habitantes.

-¡Pobre gente! -exclama el viejo lleno de sincera compasión-. ¡Tanta, y tan lejos de todo!

¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

“. Frío glacial.”.

El invierno ha sido artero

-se habla del desviejadero-.    

“En enero y en febrero,

médico y sepulturero”.