De política y cosas peores

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES

Dulcilí, muchacha ingenua, sin ciencia de la vida, contrajo matrimonio. Al día siguiente de la noche de bodas su flamante marido se extrañó al verla beber un vaso tras otro de agua. Le preguntó: “¿Tienes mucha sed?”. “No -contestó ella-. Quiero ver si todavía retengo el agua”. Libidiano tenía un amigo llamado Picio, muy tímido y además poco agraciado. Le consiguió una cita con una chica. Le dijo que debía pasar por ella a su casa tal día y a tal hora. “¿Y si no me gusta?” -se inquietó Picio. “Si no te gusta -lo instruyó Libidiano-, cuando la veas haz: ‘¡Arrrrgh!’; dile que estás teniendo un ataque de asma y retírate”. El día fijado vistió Picio sus mejores galas y fue a la casa de la chica. Tocó el timbre. Abrió ella, vio a Picio e hizo: “¡Arrrrgh!”. Doña Gorgolota tenía una hija muy bonita. El novio de la muchacha le fue a pedir su mano. “¿De modo -le preguntó con hosquedad la fiera señora al pretendiente- que quiere usted ser mi yerno?”. Respondió el muchacho: “No. Pero si me caso con su hija debo atenerme a las consecuencias”. ¿Qué le dijo el ciempiés macho a la hembra en su noche nupcial? “Abre las piernitas, mi amor. Abre las piernitas, mi amor. Abre las piernitas, mi amor. Abre las piernitas mi amor.”. La pizpireta novia del hijo de Babalucas le informó a su galán que iba a tener un hijo. De inmediato la esposa de Babalucas le dijo al muchacho: “Lo más probable es que no sea tuyo”. Días después la hija de Babalucas les salió a sus papás con la novedad de que estaba ligeramente embarazada. Le dijo al punto Babalucas: “Lo más probable es que no sea tuyo”. A mí no me gusta la palabra “puto”. (Aún menos me gusta la palabra “puta”). Creo que ese término se presta a muchas interpretaciones, igual que otras palabras de cuatro letras como “vida”, “amor” o “Dios”. Entiendo, sin embargo, que si a 20 mil voces les da por gritar al mismo tiempo esa palabra no habrá voz que las pueda acallar. Eso sería como intentar tapar las cataratas del Niágara con un corcho de botella, o detener el curso del Amazonas con una estampilla de correos. La sinrazón es la razón que asiste a la muchedumbre; contra ella todo lo racional se vuelve irrazonable. La FIFA se hace fofa (dudoso juego de palabras) cuando trata de pasar por el tamiz de los derechos humanos ese grito. Si no se le hace caso es algo inocuo, inofensivo; una mera nota de color; algo que llega a ser incluso pintoresco. Si se le da importancia puede volverse un casus belli, un motivo de enfrentamiento. Dice la pícara cuarteta mexicana: “Si quieres llegar a viejo / en forma reglamentaria, / debes hacerte pendejo / por lo menos una hora diaria”. En el caso del sonoroso grito mexicano cumplan los severos -y a veces tan laxos- señores de la Federación ese apotegma sapientísimo, y no se metan en berenjenales que a la larga pueden acarrearles el ridículo. ¡Mírate nada más, inane columnista! ¡La República urgida de orientación, y tú orientando a la FIFA! Sotaventeado estás tú mismo; la brújula perdida; enloquecido el astrolabio y al revés el mapa; norteado o desorientado, a escoger. Tú dedícate a lo tuyo. (Lo haría con mucho gusto; el problema es que a estas alturas de la vida todavía no sé qué es lo mío). A fin de disimular esa ignorancia relataré un cuentecillo final, y luego haré discreto mutis. FIFA: nada me debes. FIFA: estamos en paz. (Caón, otro juego de palabras como ése y los cuatro lectores del columnista quedarán reducidos cuando mucho a dos). En España la palabra “joder” significa “practicar el coito”. Una andaluza fue a Madrid, y lo primero que hizo fue buscar un restaurante que, le habían dicho, era de superior calidad, si bien bastante caro. Aunque sus medios no eran muy sobrados quiso darse el gusto de comer ahí. Lo hizo muy a su sabor. Cuando pidió la cuenta se quedó estupefacta: ascendía a cerca de 300 euros. No había nada que hacer, sin embargo, de modo que le dio su tarjeta de crédito al mesero. Cuando éste regresó la mujer le pidió: “¿Me hace el favor de ponerme las manos en el busto?”. “¿Cómo?” -preguntó boquiabierto el sujeto, que creyó no haber oído bien. Repitió ella: “Le estoy pidiendo que por favor me ponga las manos en el busto mientras firmo el voucher”. “¿Por qué, señora?” -se inquietó el camarero. Explicó la mujer: “Es que me gusta que me agarren las bubis cuando me están jodiendo”. FIN. 

MIRADOR

El Padre Soárez predicó una serie de sermones sobre la cuestión social.Quedó muy satisfecho de lo que hizo: por efecto de su predicación se establecieron en su parroquia dos centros de derechos humanos, una caja de ahorro, un círculo de estudios económicos y una cooperativa de consumo.Días después el Padre Soárez tuvo una charla con el Cristo de su iglesia. Le dijo éste:-Sóarez: tengo entendido que las organizaciones civiles de la ciudad van a presentar un ciclo de conferencias sobre la cuestión social. Quiero que me lleves a ellas.-¿Por qué, Señor? -se asombró el Padre Soárez. Le respondió Jesús:-Quizá en esas conferencias se aborden temas como el de la salvación del alma, los sacramentos, la oración, la santidad, y otros con los que estoy más familiarizado.¡Hasta mañana!...


  MANGANITAS


“.Tensión por el juego contra Croacia.”.Sea cual sea el resultadode este partido importante,en un mes -y ya es bastante-lo tendremos olvidado.