Ciencia, educación y ambiente

La sutil presencia de las palabras

Hemos escuchado y quizá hasta hemos sentido en algunas ocasiones el efecto que en nuestras emociones causan las palabras, a veces nos traen buenos recuerdos, en otras pueden haber sido el factor que despertó y mantuvo la motivación para perseverar hasta lograr algún propósito que hayamos definido.

Pero también, lamentablemente, las palabras pueden convertirse en una referencia dolorosa, que genera factores negativos y que nos impiden disfrutar la vida, ser mejores personas o simplemente estar satisfechos con nuestra propia forma de ser.

Uno de los elementos más poderosos que tenemos son las palabras y al ser éstas la necesaria expresión de nuestro pensamiento y deseos se distinguen muchas que utilizándolas adecuadamente podemos hacer casi una obra de arte verbal o en su defecto algo intrascendente.

Estaremos de acuerdo entonces que la expresión verbal es un arte y para este fin contamos en nuestro lenguaje cotidiano y en la riqueza del castellano con múltiples palabras, entre ellas las hermosas palabras de origen náhuatl que forman parte de nuestras expresiones y que en un concepto más amplio consideramos como aztequismos de acuerdo al autor Luis Cabrera.

Para éste ocasión trataremos dos de ellas muy socorridas en estos días por su significado, y por el uso que en estas fiestas les daremos. Una de ellas es la palabra" itacate", que mucho usamos para que los invitados a una reunión se lleven parte de los alimentos que consumimos y que por algún motivo fueron abundantes, por lo que podemos hacer una pequeña provisión y obsequiarla Esta palabra proviene de itácatl o provisión para el camino; y la palabra ítitl, barriga o vientre por lo que itacate es la provisión para el camino que irá directo a la barriga, como suele suceder con los múltiples itacates que tendrán en ésta temporada este final feliz para los consumidores.

La otra palabra que además está reconocida por la Real Academia de la Lengua Española y mucho utilizamos en nuestra cotidianía particularmente con motivo de estas fiestas decembrinas, es "apapacho"; seguramente en esta temporada repartimos múltiples abrazos, felicitaciones, palabras cariñosas, palmadas de afecto, incluso consentimos tanto física como emocionalmente y todo lo podemos tipificar bajo el consabido término apapacho.