Ciencia, educación y ambiente

El ruiseñor mexicano

Durante los siglos que ha durado la formación de las sociedades humanas se ha dejado evidencia de los sucesos, los hechos y las circunstancias que han formado las civilizaciones, se han registrado los avances en las ciencias, el arte, la filosofía entre otras materias, registros que de forma relevante han dejado documentos elaborados preferentemente por los hombres y desde luego que los protagonistas han sido también el considerado "sexo fuerte".

En este contexto poco o casi nada se ha reconocido de los trabajos, avances y contribuciones a diferentes áreas del conocimiento que han realizado en el proceso de conformar a las sociedades las mujeres. Una muestra aún vigente es el derecho a la educación en donde en algunos lugares se sigue privilegiando al varón por costumbres y creencias. También existen las ya conocidas restricciones y condicionantes que en muchos casos aún existen y que se le aplican a una mujer al solicitar un trabajo.

Aún en algunas ocasiones cuando alguna mujer llega a destacar le antecede una descalificación ya sea por su apariencia o por cuestionar su conducta.

Todo éste antecedente se realiza para contextualizar la memoria de una destacada mujer mexicana que éste 6 de julio se recordó su nacimiento el que tuvo lugar en el año de 1845 en la ciudad de México, ella fue conocida como "El Ruiseñor mexicano" y su nombre es el primero en causar curiosidad por ser tan largo ya que se bautizó como María de los Ángeles Manuela Tranquilina Cirila Eferena Peralta Castera, sin embargo el nombre por el que se le conoce fue Ángela Peralta.

Antecede en algunas de sus referencias biográficas la descripción de su aparente fealdad previo al reconocimiento a su calidad como soprano, sin embargo considerando que ésta circunstancia pudo ser un obstáculo más para su espectacular carrera ella remontó muchas dificultades gracias al apoyo de sus padres, quienes cuidaron su educación, cultivaron su talento musical y consiguieron para la pequeña Ángela los mejores maestros que le introdujeran al canto y educaran su voz. A los ocho años ingresa al Conservatorio Nacional de Música y a los 15 años debuta en el Teatro Nacional. Nuevamente con el apoyo familiar debuta en La Scala de Milán en1862 a los 17 años con gran éxito, iniciando así una larga gira por diversas ciudades italianas y los principales teatros de múltiples ciudades europeas cantando para reyes y altas autoridades, así como para un público que la reconocía y veneraba por su prodigiosa voz, por sus composiciones y su gran cultura, así como el manejo de varios idiomas que le permitían estar en contacto con su público de diversas nacionalidades.

En México tuvo también grandes reconocimientos e importantes seguidores pero una circunstancia ensombreció su fama ya que el público mexicano no le perdonaba el haber tenido como amante a su administrador Julián Montiel y Duarte mientras estaba casada y en consecuencia era poco atendida en sus presentaciones.