Ciencia, educación y ambiente

El quinto elemento

En ésta época de lluvia, viento, calor y diversos efectos y manifestaciones de la naturaleza, es común escuchar que estamos sujetos a los caprichos de los "elementos" e incluso hablamos de "luchar contra los elementos" cuando el clima está particularmente intenso. Este término es tan antiguo que nos remite a la época en la que uno de los intereses que privilegiaban los filósofos y los primeros investigadores de hace 500 años antes de Cristo, era conocer de que estaba hecho el Universo y desde luego la tierra. Así fue que Tales de Mileto un filósofo griego de ésa época fue considerado por Aristóteles como el primero en sugerir un único sustrato formativo de la tierra. Tales buscó una explicación diferente que no dependiera de los Dioses. Este paso tan importante en la forma de pensar llevó al inicio de racionalismo, y este análisis lo llevó a concluir que toda la materia estaba formada por agua y que las cosas que no parecían agua se habían originado en ella o eran producto de su transformación. Ya después otros filósofos se expresaron a favor de otros elementos, o materias diferentes.

Aristóteles postuló cuatro elementos aire, tierra agua y fuego la tierra estaba formada por capas y éstas alternaban los elementos en las mencionadas capas. Aristóteles estaba equivocado aunque este conocimiento permeó durante siglos a las comunidades humanas. Sin embargo el avance de la ciencia y los descubrimientos que se han realizado llevan al conocimiento de que la materia está formada por átomos y éstos se forman por protones, neutrones y electrones, términos que seguramente hemos escuchado alguna vez.

A las distintas clases de átomos con un número en particular de protones en su núcleo se les conoce como elementos químicos y así se forma la diversidad de elementos que se registran en la tabla periódica.

Pero esta explicación no fue posible que la escuchara Aristóteles quien pensó que el cielo tendría también un elemento distinto ya que era diferentes a la tierra y según él el cielo se constituía por un quinto elemento llamado éter que significa "abrasador" ya que todos los cuerpos celestes eran luminosos e inmutables y en la tierra sucedía que todo cambiaba y se deterioraba. Así se tiene a la quinta esencia o el quinto elemento término muy socorrido para películas o para caracterizar algo muy puro o exquisito o incluso se usa en la cosmología actual para referirse a la energía oscura.

Las diversas propiedades que tiene la materia la vuelve muy susceptible de aprovecharla para diversos fines que nos proporcionan bienestar así como aplicaciones diversas que también amenazan nuestra seguridad.