Ciencia, educación y ambiente

Las neuronas ausentes

Todas las actividades que realizamos diariamente están relacionadas y además son dependientes de un extraordinario órgano que es el cerebro, en menos de lo que pestañeamos el cerebro identifica, reconoce, encuentra significado a muchos de los objetos del mundo que nos rodea y todo lo realiza a través de descargas eléctricas que reciben y transmiten las células cerebrales que conocemos como neuronas. Al cerebro no lo ponderamos en su justa dimensión, ya desde la antigüedad no era sujeto de preservación cuando se momificaba un cuerpo, el cerebro simplemente se sacaba por la nariz y se desechaba, incluso el filósofo Henry Moore en el siglo XVII se refería a este órgano como "esa desestructurada, gelatinosa e inútil sustancia".

Lo que se conoce del cerebro es poco en relación al vasto campo que significa investigarlo y comprender el funcionamiento de éste órgano. Son muchos los profesionales interesados en su estudio como son los biólogos que estudian los tejidos cerebrales, los psicólogos que estudian la conducta y sus manifestaciones, así como los neurocientíficos que estudian y analizan el sistema nervioso central y entre éstos muchos otros investigadores que ven en los estudios del cerebro una alternativa para comprender mejor al homo sapiens y visualizar el futuro de la humanidad. Sin embargo en nuestra cotidianía poco asociamos la importancia de una buena dieta, así como el ejercicio, el sueño, entre otros factores que inciden en la salud de nuestro cerebro y que en fechas recientes ha sido un tema de importancia que se asocia no solo a la calidad de vida sino a la supervivencia. Todo esto viene a colación pues en este mes de junio pero hace 152 años nació Alois Alzheimer que fue un psiquiatra alemán quien identificó y estudio la enfermedad que lleva su nombre y que justamente se manifiesta con el deterioro del cerebro hasta llegar al grado en que el paciente pierde la posibilidad de dirigir el funcionamiento básico del aparto cardiovascular y respiratorio.

El Dr. Alzheimer se especializaba en el tratamiento y estudio de los enfermos mentales, así aprendió a teñir las neuronas y profundizar más en la estructura de las diferentes regiones cerebrales. En este proceso estaba cuando atendió a una paciente que aparentaba demencia senil, pero solo contaba con 47 años. Cuándo esta paciente murió el Dr. Alzheimer analizó su cerebro y mediante diversas tinciones encontró neuronas con múltiples fibras y también espacios ausentes de ellas, a toda la sintomatología que él registró y a los resultados de sus consistentes y meticulosos estudios se le identificó desde ese entonces como una nueva enfermedad llamada Alzheimer. La que es preocupación y causa de los estudios que en el cerebro se llevan a cabo actualmente con nueva tecnología con mejores tinciones, pero siempre con el reto que significa analizar y comprender el funcionamiento de nuestro maravilloso cerebro.