Ciencia, educación y ambiente

Con la naturaleza en el cuerpo

Es una costumbre cada vez más en boga el realizarse tatuajes en el cuerpo quizá consideremos que es parte de la moda actual o de las tendencias modernas pero si analizamos la historia podemos constatar que ésta es una actividad tan antigua como la misma humanidad.

En este sentido durante el proceso histórico se le ha dado al tatuaje diversos significados y a quienes lo portan diversas interpretaciones asociadas a su diseño, éstos pueden ser desde embellecer el cuerpo, formar parte de un grupo o clan, demostrar una jerarquía o nivel social, señalar a un delincuente, estar en contacto con la Divinidad demostrar poder o fuerza etc. Los tatuajes más antiguos se han encontrado tanto en cuerpos momificados del antiguo Egipto como el de la sacerdotisa egipcia Amunet que vivió en Tebas 2000 años antes de Cristo al igual que en el cuerpo de un guerrero que vivió 7000 años antes de Cristo y fue encontrado en un glaciar.

La presencia de estos tatuajes confirman su presencia desde épocas remotas, incluso se ha llegado a presuponer que el tatuaje también se hacía con fines terapéuticos. Con todo este simbolismo el tatuaje ha estado presente con mayor o menor intensidad en las comunidades humanas.

Pero el interés de ésta reflexión se orienta al protagonista del tatuaje que son las tintas o colorantes que se usaron y que ahora se utilizan para realizarlos, y desde luego en todo este proceso el recurso natural que es y ha sido la materia prima fundamental. En los principios de las sociedades se utilizaban huesos afilados, ramas puntiagudas y la tinta que se utilizaba era procesada del carbón. Siglos más tarde se utilizó por los romanos la tinta de especies marinas como pulpos y calamares, e incluso al procesarla se llegó a los colores sepia o café obscuros.

La tinta más eficiente y frecuentemente utilizada fue la que se obtuvo hace más de 1000 años a partir de los pequeños tumores o protuberancias que producía el árbol del roble al ser atacado por insectos, nematodos, hongos o bacterias. En éste caso algunos insectos inducían al roble a desarrollar esas protuberancias llamadas agalla que contenían taninos y que mezclados daban por resultado una tinta muy adecuada para los tatuajes

Otra tinta muy común es la que se obtiene de un arbusto LawsoniaInemis conocida por su nombre árabe como henna y que se utilizaba para refrescar los pies y manos machacando las hojas, descubriendo así que teñía el lugar en donde se aplicaba de tal suerte que su posterior uso para tatuajes fue una consecuencia natural.

Los recursos naturales se utilizaron para lograr así muchos de estas tintas las que tiene su origen en semillas o jugos de frutas, animales, minerales y plantas.