Ciencia, educación y ambiente

Un Mundo sin violencia

La presencia de los seres humanos en el planeta tierra es muy corto, apenas hace dos millones de años vivía en África el Homo habilis cuyo cerebro era casi igual al del humano actual y era capaz de usar instrumentos elaborados con piedras para cazar. En contraste baste mencionar que los imponentes dinosaurios vivieron 160 millones de años. Así nuestro tiempo en el planeta como seres humanos poseedores de cultura e historia es muy escaso.

Sin embargo los cambios sociales, culturales y ambientales por los que hemos transitado y afectado al entorno natural han sido muy drásticos. Situación que ha incidido en nuestra forma de relacionarnos como sociedad y en la posibilidad de planear escenarios futuros con relativa certeza. Cada vez con mayor énfasis enfrentamos nuevos retos que se derivan tanto del avance del conocimiento científico como tecnológico incidiendo en nuestra forma de entender el mundo, en nuestra convivencia y las normas que nos rigen, afectando de manera importante a los jóvenes.

Una manifestación la encontramos en el incremento de la violencia en la juventud ocasionando graves daños emocionales y físicos a la comunidad en que se desarrollan. Situación que lleva a fortalecer la vigilancia en las escuelas, la revisión de mochilas, y supervisar con mayor énfasis la conducta de los alumnos, estas medidas que no dejan de ser necesarias, no contribuyen por si mismas a la disminución de hechos violentos en los centros educativos como lo demuestran diversos estudios entre ellos los de la UNICEF.

Es importante reflexionar qué procede para contribuir a revertir este fenómeno que tiende a incrementarse, las medidas preventivas son importantes pero es fundamental como menciona Edgar Morin (UNESCO 1999), enseñar la condición humana, tomar conciencia de nuestra compleja identidad, enseñar la comprensión y practicar los valores fundamentales que sustentan las relaciones de respeto y la convivencia segura y equitativa.

Es necesario procurar un tiempo de convivencia familiar que permita inculcar en los hijos y pequeños de la familia las normas de convivencia que les construirán como adultos responsables y respetuosos, recuperemos la comunicación verbal, la transmisión de valores que en estos momentos se puede lograr, hagamos del tiempo que disponemos una convivencia de calidad que será el mejor antídoto a esta creciente violencia social.