Ciencia, educación y ambiente

Las maravillosas aves migratorias

La hermosa presencia de las aves ya sean pequeñas, grandes, coloridas o pardas pero surcando los cielos está en riesgo.

Quizá esta es ya una aseveración que lamentablemente puede aplicarse a diversas especies que forman parte de la biodiversidad de nuestro planeta, sin embargo el caso de las aves es preocupante si consideramos todos los riesgos y obstáculos que tienen que enfrentar cuando surcan los aires, ya sea en la ciudad, el campo o cuando nos referimos a la gran proeza de la migración.

El Día Mundial de las Aves Migratorias que se conmemoró éste mes, tuvo por tema "Por una energía respetuosa con las aves" la idea es llamara la atención a la reducción y consideración de las rutas migratorias de las aves en el momento de establecer medios de generación y distribución de energía ya que ciertas tecnologías se establecen y desplazan sin una adecuada planificación y evaluación de riesgos lo que amenaza seriamente a las especies migratorias.

Conocer por que migran las aves, que les lleva a volar en ocasiones sin descanso para llegar al lugar donde anidarán o pasarán el invierno, es todavía un misterio que se investiga y en la medida que se avanza en el conocimiento de éste fenómeno más interrogantes se presentan.

Para iniciar, investigaciones realizadas en estaciones biológicas muestran que la habilidad para el desplazamiento, se mejora en algunas aves con la experiencia como lo muestran los estudios sobre un ave europea conocida como "milano negro" que llega a vivir hasta 27 años. Algunas aves también vuelan sin descanso como el "Vencejo real" que cubre 200 kilómetros en su ruta migratoria.

Las aves migratorias mexicanas son muy variadas y vistosas como los flamencos, los pelícanos, quetzales, palomas, patos halcones, colibríes entre otras especies.

Las aves migratorias pareciera que tienen un geoposicionador que les conduce sin error a su lugar de referencia y las investigaciones parecen indicar que ésta habilidad se debe a fotoreceptores que se conocen como criptocromos que son sensibles a la luz azul y participan en los procesos asociados al ritmo circadiano.

Aunque las investigaciones siguen, no deja de admirarnos el que un pequeño colibrí bate sus alas hasta 75 veces por segundo durante 25 horas, que las aves migratorias tienen un oído muy agudo y que el diseño de su cuerpo está hecho para ahorrar energía durante el vuelo.