Ciencia, educación y ambiente

Un largo camino hacia las urnas

Después de muchos años de lucha y perseverancia de las mujeres mexicanas por el derecho a ser reconocidas para participar en los asuntos que a todos los ciudadanos nos competen y por lograr el lugar que como tal merecen expresándolo en este caso con el voto en las urnas, se alcanza el mencionado derecho un 17 de octubre de 1953 cuando el presidente Adolfo Ruiz Cortines envía una iniciativa al Congreso de la Unión que otorga la posibilidad de emitir el voto a la población femenina mexicana, al reformarse los artículos 115 y 34 de la Constitución Política en donde se puede leer: "Son ciudadanos de la República, los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan además, los siguientes requisito: haber cumplido 18 años siendo casados, o 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vivir". Este derecho se otorga a las mujeres en nuestro país después de 25 países entre ellos Uruguay en donde se emitió el voto en 1927 y en Ecuador que se otorgó en el año 1929, es decir 24 años antes que en México que fue el quinto país en América Latina.

Si nos remitimos a los antecedentes de éste importante suceso para la vida ciudadana encontraremos diversos momentos difíciles y de cuestionamiento social para muchas mujeres, e incluso la pérdida de vidas, ilustra ésta lucha el logro que se alcanzó a expresar en el Código Civil cuándo el presidente Plutarco Elías Calles dispone que se incorpore el texto que dice " la mujer no queda sometida por razón de su sexo, a restricción alguna en la adquisición y ejercicio de sus derechos; y que al llegar a la mayoría de edad tiene la libre disposición de su persona y sus bienes estando capacitada para celebrar toda clase de contratos..."

Con éstos antecedentes los argumentos para negar el derecho al voto a las mexicanas eran muchos, desde la pérdida de la unión familiar hasta la influencia que podía tener el sexo masculino en la decisión que tomaran las mujeres frente a las urnas. Sin embargo en las elecciones del 3 de julio de 1955 las mujeres acuden por primera vez a emitir su voto para la elección de diputados federales para la XLIII Legislatura. Pero este logro no alcanzó a muchas mujeres ni fue de masiva participación ya que se presentó una severa represión familiar para evitar que emitieran el sufragio. Se considera que es hasta los años setenta cuando se logra una mayor participación femenina en éste democrático suceso al que se suman otros procesos reivindicatorios como el reconocimiento a la diversidad, la equidad, la tolerancia, el respeto, los derechos humanos entre otros. La construcción de sociedades equitativas y justas se logra con la participación de los diversos miembros de la sociedad, el reconocimiento a la ciudadanía de las mujeres fue un gran paso en este sentido que se fortalece ahora con múltiples acciones.