Ciencia, educación y ambiente

Los indeseables parientes

Para los seres humanos siempre ha existido la inquietud por saber de dónde venimos como especie, quien nos creó ¿seremos hijos de las estrellas? Como se ha mencionado en varias ocasiones, o bien, si consideramos que nuestro origen es extraterrestre, o ¿nos habrá creado un ser superior? Porque para la mentalidad humana no podemos menos que ser la creación perfecta e incluso a imagen y semejanza del ser superior que nos formó.

Con estas ideas hemos transitado como sociedad por cientos de años, incluso quien se ha atrevido a contradecirlas ha sufrido serias consecuencias. Sin embargo este paradigma se rompió un 24 de noviembre de 1859 cuándo fue publicado el libro "El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida" obra que para su sexta edición se modificó con un título más corto que es con el que se conoce más frecuentemente: "El origen de las especies", así que estamos recordando en este mes que hace apenas 154 años nos enfrentamos a la cruda realidad de que descendemos de los monos y que nuestro origen es el resultado de un proceso natural y selectivo.

El autor de esta teoría fue un hombre inglés, amable, familiar y con buen sentido del humor llamado Charles Darwin, quien realizó un trabajo de selección y reunión de datos e información que tenía alguna relación con su tema y además fue capaz de explicar cómo a través de un mecanismo plausible pueden cambiar las especies al que le llamó "selección natural". Después de que pasaron 20 años que Darwin había realizado un viaje con duración de 5 años a las islas Galápagos en donde registró las evidencias de la diversidad de la vida se publicó el libro que hoy recordamos.

Imaginemos el fuerte impacto que causó en la sociedad de su época con ésta teoría, ya que entre otras, enfrentó las consideraciones que la escala de tiempo definía para la tierra y que eran 6000 años según la biblia, y los cambios que él planteaba requerían mas, su obra generó una gran polémica social y se opusieron a ésta teoría teóricos religiosos ya que el ser humano no era más el centro de la creación ni de origen divino. Aunque el primer día que se publicó esta obra se agotó, aún así solamente logró el convencimiento de algunos científicos y público culto. A Darwin se le cuestionó, se le criticó se burlaron de él y lo ridiculizaron en algunos medios de la época haciéndole caricaturas con cuerpo de mono.