Ciencia, educación y ambiente

Un hombre íntegro y sabio

Es parte de nuestra cultura juzgar a nuestros congéneres por la obra que realizan, ya sea un material escrito, una obra de arte en cualquier forma de expresión, o cualquier producto que trascienda el pensamiento para reflejarlo en un producto que en algún nivel de importancia incide en la forma de pensar del ser humano, o incluso cambia la visión que se tiene del mundo que nos rodea. Pero que pensaríamos de alguien que sin dejar obra material ni escribir una sola palabra, ha influido en el pensamiento humano de una forma tan importante que aún en nuestros días tiene efecto. Este personaje que por cierto no era físicamente muy atractivo y menos glamoroso, tenía el don de la palabra, predicaba la lógica, y encaminaba el método científico al arte de vivir. Con todos estos atributos escucharlo debió ser un privilegio así como participar en el riguroso razonamiento que a través de la discusión hacía de los temas o problemáticas que abordaba. Este personaje era Sócrates quien vivió en Atenas del año 470 al 399 A.C.

Enseñó a sus alumnos una forma de pensar y de cuestionar permanentemente los diferentes sucesos que vivía la sociedad ateniense con el método conocido como mayéutica, y privilegiaba la razón por sobre todas las conductas, decía que todas las virtudes, en el fondo consisten en la primacía de la inteligencia sobre la emoción.

Con todo el impacto que tuvo Sócrates en el pensamiento de la época, incidió en las grandes escuelas filosóficas que surgieron en el mundo griego y romano que lo tenían como referencia. Pero como lamentablemente sucede su forma de pensar y actuar le condenó a muerte con los cargos de "No creer en los Dioses verdaderos y ser corruptor de la juventud". Independientemente de que podía haber apelado ante el jurado y seguramente salir beneficiado se negó a hacerlo argumentando su convicción en el "Imperio de la ley".

Sócrates bebió la cicuta como se le había indicado y murió rodeado de sus discípulos. La enseñanza de Sócrates de quien Platón decía era el hombre más bueno, más justo y más sabio, es muy vigente y aplicable ante la necesidad que hoy en día tenemos los maestros por enseñar a analizar, y a pensar a nuestros alumnos, el método socrático es una buena opción que reta al pensamiento y orienta a los procesos de análisis a quien lo practica.

Esta enseñanza milenaria logró trascender al tocar las fibras más sensibles del pensamiento humano.