Ciencia, educación y ambiente

El frío que conserva

En ésta temporada que unos días hace frío y otros calor, resulta indispensable un tradicional y cotidiano aparato del que no podemos prescindir tan fácilmente e incluso si llega a faltar por algún motivo inmediatamente lo sustituimos por una buena cantidad de hielo que mantenga en buenas condiciones nuestros alimentos, me refiero naturalmente al refrigerador el que responde de manera moderna a la necesidad que tuvo la humanidad desde que empezó una vida sedentaria por almacenar los alimentos y lograr que se conservaran en buenas condiciones al paso del tiempo y garantizar la alimentación de la familia en épocas de carencia de caza o de cultivos.

Seguramente al principio se empezó por salar la comida y posteriormente notaron que el frío era un buen aliado para estos fines y empezaron a almacenar los alimentos en lugares frescos. Pero como suele suceder, con la intervención de la ciencia todas las dificultades para el almacén de los alimentos se resolvieron con la aparición del refrigerador siendo posible cuando se descubrió que los gases se calientan cuándo se comprimen y se enfrían cuando sucede el fenómeno contrario.

Entonces con este conocimiento que para generar frío hay que comprimir un gas y luego descomprimirlo, lo aplicó en principio un médico estadounidense John Gorrie a mediados del siglo XIX mediante un aparato que servía para bajar la fiebre a los pacientes. Ya desde los inicios de ese siglo muchas personas se interesaron por diseñar refrigeradores mecánicos, sin embargo un francés Ferdinand Carré construyo en el año 1858 un aparato comercialmente aceptable que utilizaba agua pero posteriormente lo cambió por amoniaco, sin embargo aún no se usaba en los hogares pues era para fines industriales y su contenido lo hacía peligroso.

Los químicos experimentaron durante varios años para encontrar un líquido inodoro e inofensivo que se evaporara fácilmente y que fuera estable. Finalmente tras varios intentos lo logra un científico Thomas Midgley quien prepara mediante la unión de moléculas de carbono, cloro y flúor una sustancia de nombre largo que pertenecía a los clorofluoro carbonos que se emplearon en refrigeradores pero también para forzar la salida de otros líquidos de un recipiente como lo es el spray que todos conocemos.

Sin embargo aún con las ventajas que ésta preparación ofrece para la refrigeración o los acondicionadores de aire se han buscado nuevas opciones para sustituirlo.