Ciencia, educación y ambiente

La felicidad infantil

Es muy difícil dejar pasar la oportunidad que,en el marco del festejo del Día del Niño, nos invita a reflexionar sobre estos encantadores y pequeños seres humanos que son la esperanza de muchas familias, de la misma sociedad y además el futuro de la humanidad. En este contexto estaríamos de acuerdo en que son pesadas cargas para los niños o niñas modernos,ya que enfrentarán un mundo cada día más complejo, que exige más conocimiento, actitudes y habilidades que no todos los niños y niñas podrán desarrollar por su condición socioeconómica, por limitaciones familiares e incluso sociales.

Sin embargo todos los niños tienen como característica algunos atributos que se pueden fortalecer y que les serán de gran importancia para que su vida como adultos sea plena y feliz.

En este caso iniciemos por reconocer y por constatar en muchas ocasiones que, los niños son por naturaleza inquietos, atrevidos siempre quieren hacer algo diferente y además de ser incansables se mueven en un mundo de imaginación.

Explican los psicólogos que la base de esta conducta particularmente en los primeros años de vida del ser humano, es absolutamente normal aunque llegan a presentarse cuadros de hiperactividad y ansiedad que requieren de atención especializada.

Sin embargo en la generalidad podemos identificar que uno de los detonantes de esta inquietud es la curiosidad, la que es también un comportamiento inquisitivo natural que impulsa a buscar la información que permita darle una respuesta adecuada a la pregunta que surge como resultado de la observación que el menor realiza, lo que despierta su interés y desde luego su motivación. Este interés puede ser a corto plazo el que concluye cuando se cubre la necesidad de respuesta, situación que muy frecuentemente sucede con los juguetes que se le obsequian al menor y que responden a un interés momentáneo o que no se le acompaña para que aprenda a utilizar los sofisticados mecanismos que tienen algunos de ellos. El asunto es que ese caro juguete no es tomado ya en cuenta y atrae la atención del menor algo muy sencillo que despierta su curiosidad y su imaginación, ya que la curiosidad humana conduce a la fantasía, a la imaginación a la imitación y eventualmente al razonamiento.