Ciencia, educación y ambiente

La curiosa reproducción

Cuándo observamos con cuidado, interés y curiosidad a los diversos seres vivos con los que compartimos este planeta no podemos menos que asombrarnos. Algunos por su conducta y características son hasta protagonistas de películas, cuentos, fábulas, entre otras referencias en particular considerando especies del mundo animal.

En éste escenario de curiosidades es particularmente interesante acercarse a las diferentes formas y que son tan sorprendentes y poco convencionales que tienen algunas especies para reproducirse, en donde no es necesario que exista una hembra y un macho sino que hay una diversidad de animales que tienen un poco de ambos al mismo tiempo, otros no necesitan de un compañero o compañera para reproducirse y otros cambian de género de acuerdo a las condiciones ambientales que se les presentan.

Un ejemplo es el caracol de jardín tan común en estos días de lluvia y que es un organismo hermafrodita es decir que tiene órganos reproductores tanto masculinos como femeninos, por lo que produce tanto espermatozoides como óvulos, situación que permite un intercambio de gametos cuándo se aparean y posteriormente cada caracol puede tener crías. Esta circunstancia les permite tener mayores posibilidades de sobrevivencia. Otro curioso organismo lo es el protagonista de películas para niños y además un simpático animalito característico de los arrecifes de coral, el pez payaso, que nace siendo también como el caracol, hermafrodita, vive en grupo entre los tentáculos de las anemonas, pero quien ordena y tiene mayor jerarquía en el grupo es un pez que se manifiesta como hembra dominante que es de mayor tamaño y agresividad, ante la muerte de ésta líder, el macho más dominante y fuerte cambia a hembra para dirigir el grupo, resulta entonces que se constituye un curioso matriarcado.

También en el cortejo de diversos animales encontramos fascinantes y sutiles comportamientos que ya los quisiéramos en algunos seres humanos, particularmente cuándo los seres vivos buscan pareja, como sucede con las ballenas jorobadas que en la época de apareamiento pareciera que cantan canciones de amor que se pueden escuchar hasta 160 km de distancia, y que atraen a sus potenciales parejas. Con los insectos las estrategias que se aplican para la seducción también son variados, como la polilla que a veces nos causa cierto temor por su tamaño, y que emite un olor particular gracias a sus feromonas que llevan en el aire su mensaje de disponibilidad para el apareamiento y al que responde un macho que lo percibe aún a varios kilómetros de distancia.

En este recuento no olvidamos al luminoso insecto nocturno que son las luciérnagas, donde los machos vuelan emitiendo luces sobre las hembras que se encuentran en la tierra ya que éstas no tienen alas, pero que sin embargo responden también mediante señales luminosas a los mensajes amorosos de sus parejas que garantizan así la supervivencia de la gran diversidad animal que nos rodea y que es necesario conocerla más para respetarla y cuidarla.