Ciencia, educación y ambiente

La ciudad y los árboles

En las diferentes épocas del año, recibimos de la naturaleza muchos de los productos que forman parte de nuestra vida cotidiana, como son los insumos para la alimentación y que resultan de lo más saludable y adecuado ante la temperatura y condiciones ambientales que vivimos. Sin embargo más allá de la comida, también el medio que nos rodea nos brinda condiciones para contar con una mejor calidad de vida, situación que es más necesaria en las zonas urbanas donde los espacios verdes o de esparcimiento son reducidos y llegan a estar por debajo de los 10 o 15 metros de área verde que debe existir por habitante en una ciudad, de acuerdo a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud.

En este sentido promover y preservar la vegetación localizada en los parques, en los paseos, en las avenidas de las ciudades es fundamental pues realizan diversas funciones de gran beneficio a las comunidades que viven en las zonas urbanas, especialmente si nos referimos a los árboles, ya que este tipo de vegetación no solo nos brinda la necesaria sombra que mejora el microclima de un lugar en particular, incluso existen datos que refieren que un árbol joven y saludable hace el trabajo de más de un aire acondicionado encendido permanentemente. Los árboles también reducen la contaminación atmosférica, generan oxígeno, atenúan con su follaje el ruido de la ciudad, aumentan la humedad del ambiente, purifican el agua filtrada por el suelo, son morada de múltiples aves e insectos y su presencia proporciona beneficios estéticos, sociales y psicológicos; en este sentido, seguramente hemos experimentado la agradable sensación de sentarnos a disfrutar de un rato de descanso a la sombra de un árbol.

Las ciudades procuran con diferentes niveles de interés la llamada flora urbana, y hemos presenciado que cuando inauguran un jardín siempre está en muy buenas condiciones pero al paso del tiempo termina descuidado y la vegetación disminuida por diversas formas de contaminación, como basura detergentes, alteración del fotoperiodo natural por la iluminación artificial, e incluso la agresión que realiza a las áreas verdes la fauna urbana como los perros, gatos, roedores y desde luego también los habitantes que no respetan ni cuidan este patrimonio urbano tan importante para el beneficio de la comunidad.

La zona metropolitana registra 5.3 metros de área verde por habitante en promedio, por lo que es necesario buscar la forma de aprovechar con creatividad los espacios que puedan ser reforestados; plantar árboles es una buena opción para mejorar nuestro ambiente urbano y sumar un efectivo elemento a la calidad de vida de la ciudad.