Ciencia, educación y ambiente

El científico ignorado

En la soledad y el aislamiento de un sótano en la Universidad de Rutgers en Estado Unidos, un joven investigador de apenas 21 años intentaba encontrar un remedio contra la temida enfermedad de la tuberculosis o la gran plaga blanca como se conocía en Europa de principios del siglo XX por la palidez que causaba en quienes la padecían.

Además de investigar sobre los microbios del suelo para mejorar la producción agrícola estaba haciendo su doctorado y estaba adscrito como estudiante a un reconocido investigador.

Todo este escenario parece muy normal en el proceso formativo de un investigador empeñoso sin embargo este estudiante llamado Albert Schatz tenía la perseverancia y la convicción por encontrar un antibiótico que atacara los microorganismos que no reaccionaban ante la penicilina, todo un reto, pues no contaba con toda la infraestructura necesaria pero si con su convicción y el conocimiento para lograrlo.

Como buen observador encontró algunos indicios de la presencia del antibiótico que buscaba en un hongo microscópico y llamó al producto que logró obtener, estreptomicina, un antibiótico que entre otras enfermedades podía atacar al causante de la tuberculosis que era el temido bacilo de Koch.

En éste momento empezó un largo peregrinar para este científico joven y perseverante porque su tutor el Dr. Selman Waksman se adjudicó el mérito de la obtención de la estreptomicina. Empezó a dar conferencias, a presentarse en espacios académicos, a publicar diversos artículos y si acaso al verdadero autor del descubrimiento lo colocaba como un asistente y al final de los créditos.

Fue tanto el impacto y el beneficio que la estreptomicina hizo a la humanidad que al Doctor Waksman, el tutor del joven investigador, le dieron el premio Nobel.

El investigador Schatz afortunadamente no se quedó al margen sino que inició un juicio en donde demostraba y requería que se le diera el reconocimiento al descubrimiento que era de su autoría así como las regalías que le correspondían y que su tutor había disfrutado exclusivamente de ellas.

Finalmente obtuvo el ansiado reconocimiento, pero nunca el del Premio Nobel aunque continúo trabajando microrganismos el resto de su vida

El descubrimiento de la estreptomicina se dio como muchos otros avances en la ciencia por ver como decía el Dr. Schatz "diferente a lo que nos rodea" aunque a veces cause tantas discordias.