Ciencia, educación y ambiente

Una científica destacada

La historia de la ciencia es una interesante y fascinante referencia de la perseverancia, inteligencia, conocimiento entre otras virtudes de muchos hombres y mujeres científicos que de manera anónima y muy frecuentemente con escaso reconocimiento contribuyen a la construcción de un mundo mejor.

Los avances que se derivan del trabajo consistente y cotidiano en laboratorios y espacios de investigación y que en ocasiones toma muchos años, por lo general se traducen en grandes beneficios para la humanidad, sin embargo en algunas circunstancias éstos logros resultan contraproducentes como ha sucedido con algunos medicamentos.

Para conocer éste riesgo se realiza la revisión de los fármacos asociada a la investigación que permita identificar los efectos secundarios del medicamento en análisis y así estar en condiciones de aplicarlo para los diversos tratamientos que se asocian.

En éste proceso desempeñan un importante trabajo las agencias reguladoras de medicamentos en éste caso en los Estados Unidos la FDA, en donde trabajó una destacada científica al inicio de la década de los años sesenta la doctora Frances Oldham quien realizó sus estudios con todas las dificultades que significaba para una mujer ocupar un espacio en las aulas a principios del siglo pasado, sin embargo logró su maestría en farmacología a los 21 años, y a través de correspondencia logra ser aceptada para trabajar con un destacado investigador el Dr Geiling quien dado que Frances es un nombre masculino nunca imaginó que esta aspirante fuera una mujer, sin embargo librando éste escollo es en éste lugar en donde la doctora Oldham demuestra que hay muchos fármacos que logran traspasar la barrera placentaria y causar daños al futuro bebé circunstancia que puede demostrar con mayor énfasis al ser responsable de la autorización del uso de un fármaco novedoso el Kevadon que se utilizaba para evitar las náuseas a las mujeres embarazadas y que se vendía ya en veinte países de Europa y África.

El principio activo del medicamento era la ahora conocida talidomida.

La doctora Oldham impidió la venta del fármaco en Estado Unidos por falta de los requerimientos que garantizaran la no afectación del feto ya que por sus estudios ella demostraba que la talidomida lograba traspasar la barrera placentaria y podía acarrear consecuencias graves a los futuros recién nacidos. Por esta negativa fue severamente tratada tanto por la empresa farmacéutica y por otros laboratorios asociados como por otros colegas que no comprendían su negativa tachándola de burócrata.

Sin embargo el lamentable nacimiento de niños con malformaciones congénitas le dio la razón a la doctora lo que llevó a impedir el uso de éste nocivo fármaco en los países en donde ya se vendía y evitar éste terrible efecto nocivo en la población infantil de los Estado Unidos.