Ciencia, educación y ambiente

La biodiversidad y el frío

Con el frío que hemos sentido en los últimos días no queremos ni salir de casa, o si es el caso esperamos que al menos la temperatura de los lugares en los que pasamos la mayor parte del tiempo sea agradable, sin embargo en nuestro país no forma parte de nuestra cotidianía el contar con calefacción, salvo en algunos casos, así que una alternativa es cubrirnos con ropa abrigadora y comer bien ya que mantener nuestro cuerpo con buena temperatura requiere la mitad de lo que consumimos. Ante esta circunstancia cabe preguntarse qué sucede con los animales y plantas cuándo enfrentan condiciones extremas de frío y no pueden cubrirse o guarecerse. Entre los seres vivos encontramos muchas adaptaciones para sobrevivir en condiciones extremas, uno muy curioso es el liquen que vive sobre los troncos de árboles siendo una asociación de algas y hongos es capaz de resistir el frío extremo.

También una característica de las plantas que habitan en estos lugares es su pequeño tamaño y su lento crecimiento. Encontramos organismos unicelulares que viven en la nieve como las algas, o animales pluricelulares como los insectos, y algunos gusanos. Entre las adaptaciones de los seres vivos identificamos el abundante pelo como lo tienen las chinchillas, los osos polares, las focas, además de que sus cuerpos son redondos y grandes, con orejas, hocicos y patas cortas también se presentan las plumas que son muy cálidas como en el caso de los pingüinos las que además tienen grasa por debajo de ellas para darles mayor protección a su cuerpo. Se suma a todas estas adaptaciones el color de los animales que les sirve para mimetizarse con el entorno natural en donde viven, así encontramos lobos, zorros o liebres de color blanco en invierno y con tonos oscuros en la estación cálida. También existe la alternativa de la hibernación que mediante un sueño profundo o somnolencia lleva al organismo a un estado de hipotermia que permite el descenso de la temperatura de su cuerpo en forma gradual, disminuyendo sus funciones metabólicas hasta que mejoren las condiciones del ambiente en donde se encuentra. Sin embargo muchas de las aves y mamíferos e incluso algunos insectos optan por migrar a regiones con un clima más benigno. Ante esta diversidad de adaptaciones no queda más que admirarlas y reconocer la riqueza de alternativas que permiten que la vida se exprese en lugares que podríamos considerar imposible.