Ciencia, educación y ambiente

El arte de evitar el dolor

Una de las circunstancias que más tememos como seres vivos es sentir dolor, aunque algunas personas tienen un alto umbral para resistirlo, no deja de ser un factor que nos causa un gran desasosiego, cabe mencionar que el dolor es también un importante indicador de que la integridad física del organismo está en riesgo y también es cierto que mientras el dolor no se presente como parte de la expresión de un malestar difícilmente le ponemos atención al padecimiento.

Sin embargo para evitar la presencia del dolor se ha recurrido a múltiples alternativas que parten desde los remedios caseros y en ocasiones muy acertados hasta el uso de medicamentos especialmente desarrollados y específicos para atender la intensidad de la dolencia. Entre los intentos por controlar este mal se han utilizado múltiples alternativas entre ellas la hipnosis, la acupuntura, e incluso el óxido nitroso el que al ser inhalado servía para suprimir esa temida sensación de dolor.

Una buena opción para desaparecer el dolor era y sigue siendo provocar la inconciencia del paciente, con el uso de sustancias como el éter dietílico y el cloroformo. En fechas recientes la anestesia se aplica con diversas técnicas y bajo el cuidado de un médico especialista. El uso del éter para anestesiar a un paciente se llevó a cabo por un médico norteamericano Crawford Williamson que lo empleó para realizar una operación para extraer un tumor, hace ya 272 años y aunque no hizo mucha difusión de su gran logro, un dentista también norteamericano William Green dos años después empleó el éter para extraer una muela. Ya se imaginarán que el paciente estaba feliz pues cuando despertó de la anestesia pregunto ¿en qué momento van a comenzar? cuándo ya habían terminado. La sorpresa de los asistentes como se acostumbraba en la época, por presenciar una operación sin gritos ni escenas de dolor fue también mayúscula, de esta forma la noticia pronto le "dio la vuelta al mundo" y se promovieron los ensayos en otras latitudes y con otras sustancias, iniciándose a mediados del siglo XIX, la era anestésica de la cirugía.

En el epitafio del Dr Morton precursor de la anestesia se puede leer:

"William T.G. Morton, inventor y revelador de la inhalación anestésica. Antes de él, en todos los tiempos, la cirugía era la agonía. Gracias a él, el dolor quirúrgico se impidió y se anuló. Desde él, la ciencia controla el dolor".