Ciencia, educación y ambiente

Las arañas

Sumándonos a los festejos de nuestro planeta este 22 de abril "Día Internacional de la Madre Tierra" cabría reflexionar sobre el significado que tiene nuestro único hogar espacial del que disponemos los seres humanos.

Aunque en ésta ocasión los líderes mundiales acordaron insistir en firmar y promover un tratado sobre el cambio climático, la resolución de éste como muchos otros problemas y aspectos riesgosos que enfrenta éste sorprendente planeta está en la participación de todos los que lo habitamos. La forma en la que percibimos a la Madre Tierra a veces se relaciona con la particular y egoísta percepción que tenemos como seres humanos de lo que nos rodea, sin dimensionar lo que significa coexistir con las diversas expresiones de vida que son parte necesaria de nuestro entorno. De la misma manera desconocemos muchas de las particularidades que poseen y que les permiten sobrevivir a las que el cambio climático también les puede afectar en su supervivencia, aunque es seguro que como muchos otros seres vivos quizá puedan adaptarse a éste cambio con mayor eficacia que los seres humanos.

Para muestra demos un vistazo a un organismo habitante de éste planeta y que está presente en muchos momentos de nuestra vida cotidiana, que en ocasiones nos causa repulsión o temor infundado, pero que también no deja de asombrarnos por sus particularidades. Me refiero a las arañas, estos curiosos artrópodos que tejen unas espléndidas redes para capturar a sus presas y que pueden ser de diversas formas, de embudo, hoja, espirales o la tradicional red que todos hemos observado alguna vez. Y en éste como en otros casos para la elaboración de tan diversas formas y resistencias existe un sofisticado aparato glandular que entre más primitivo sea, las glándulas de hilado serán menores pero en las arañas más evolucionadas estas glándulas les permitirán biosintetizar diferentes sedas para diferentes funciones. También las arañas crean espacios en la red que tejen con hilo que no son pegajosos y por donde ellas transitan para no quedar atrapadas en su propia tela. Las arañas también economizan su energía consumiendo en ocasiones su propia tela, llama la atención que tejen pequeñas redes que mantienen en sus patas para arrojarla a una presa que se acerque a su territorio.

Interesante es comentar que se hizo un experimento para enviar arañas al espacio, y conocer cómo se adaptan a condiciones de microgravedad, estos organismos que viajaron en la nave Apolo el 28 de julio de 1973 en principio se desorientaron, por la falta de gravedad y tejieron redes asimétricas, pero después de unos días se repusieron mejorando el tipo de tejido aunque con un hilo más fino. Estos organismos nos demuestran su habilidad para adaptarse a espacios diferentes a los que habitan sin dejar de luchar por su sobrevivencia.