Ciencia, educación y ambiente

La ambientalista bicicleta

Hace apenas 226 años la sociedad que vivió en esa época conoció un artefacto que aparentemente estaba diseñado para transportarse más rápido y por lugares más estrechos, quizá por donde no cabría un carruaje, sin embargo este primer modelo no era precisamente cómodo, ya que carecía de pedales y era más semejante a una silla de montar de madera con dos ruedas. La fuerza que lo impulsaba eran las grandes zancadas del usuario mismo que frenaba con sus pies al entonces llamado "celerífero" y que el usuario seguramente acababa muy cansado y adolorido.

Paulatinamente este vehículo personal que ahora conocemos como bicicleta se fue perfeccionando gracias a la imaginación y creatividad de diversos inventores entre ellos aristócratas, como el alemán Karl Dreis que le agregó un manillar y un sistema de dirección a lo que el llamo "máquina de correr", posteriormente un herrero escocés Macmillan le agregó pedales con barras, así el ciclista ya no tocaba el suelo. A las ruedas de madera se les sustituyó por neumáticos inflables fabricados con cuero y goma.

Las modificaciones a éste singular vehículo se siguen aplicando con el transcurrir de los años hasta que se crea la bicicleta que tenía una rueda delantera tres veces más grande que la trasera la que fue muy popular, e incluso hacia fines del siglo XIX y con este modelo, un norteamericano Thomas Stevens realiza el primer viaje en bicicleta alrededor del mundo tomándole en esta aventura tres años. A los inicios del siglo XX surgen competencias nacionales y con esto el perfeccionamiento de este interesante invento europeo que se dispersa a diferentes partes del mundo entre ellos a nuestro continente americano en donde se incorpora al folclor y paisaje de diversos países entre ellos México, en donde verle circular despertaba asombro temor, e incluso le lanzaban piedras a su paso. Finalmente la bicicleta se vuelve un popular medio de transporte al que incluso le componen algunas canciones.

La bicicleta también tuvo un efecto insospechado en las mujeres las que contra los prejuicios de la época podían viajar ya por sus propios medios. Aunque se creía que una mujer que usara bicicleta para su transporte podía sufrir abortos o esterilidad, al margen de malos deseos, sin embargo no fue motivo suficiente para que no la usaran nuestras abuelas, en consecuencia la ropa para "andar" en bicicleta se modificó creándose los pantalones bombachos con el natural abandono del corsé y de la ropa ajustada. Es así que la bicicleta también contribuyo como mencionaba en 1896 la activista Susan Anthony a "la emancipación de la mujer".

Actualmente la bicicleta es una opción muy adecuada a dos grandes males que vive la humanidad: la contaminación y la obesidad, por una parte el ciclismo durante una hora quema 600 calorías lo que resulta un magnífico ejercicio y la calidad del aire mejora ante la ausencia de gases precursores de ozono. La normatividad que permita darle al ciclista vías seguras y adecuadas para su circulación es una opción que no puede soslayarse en las ciudades que pretenden ser amigables y saludables con sus habitantes y que fomenten la necesaria calidad de vida.