Ciencia, educación y ambiente

Vivir sin violencia

Durante 10 días, empezando el 25 de noviembre y concluyendo el 10 de diciembre, propone la Organización de las Naciones Unidas, que participemos utilizando el color naranja en los diversos medios que estén a nuestro alcance para crear conciencia sobre la violencia contra las mujeres, y diseñar acciones que permitan llegar a abatir ésta pandemia global que tiene raíces históricas desde los primeros años de la civilización.

La violencia lamentablemente se ejerce con mayor énfasis en las personas más desprotegidas, sin embargo es una conducta muy frecuente que se presenta en las relaciones humanas, ya que existe para sobrevivir, para ostentar el poder, para sublevarse contra la dominación, existe como violencia sexual, psicológica, económica y en muchos otros campos que han tipificado la expresión de las conductas violentas. Durante muchos años se impuso la fuerza muscular, después triunfó quien tenía mejores herramientas y las utilizaba con eficacia para el control, al transcurrir el tiempo las armas sumadas al carácter bélico de los pueblos y a la violencia intrínseca de los seres humanos ponen en riesgo el futuro de la humanidad.

Algunos estudiosos consideran que la violencia es una conducta aprendida, por medio de la observación e imitación. Otros como Jacques Rousseau en el siglo XVIII sostenía que el hombre era naturalmente bueno, pero la sociedad corrompía esa bondad y por lo tanto la persona no nacía perversa sino que se transformaba al pasar el tiempo, hay quienes dicen que la violencia es un factor genético o un instinto de supervivencia que traemos desde nuestra etapa más primitiva. Lo que sí es un hecho es que la violencia la padecen con mayor énfasis las mujeres, baste mencionar que según la ONU a nivel mundial, el 35% de las mujeres y las niñas sufren alguna forma de violencia física o sexual a lo largo de sus vidas y en algunos países esta cifra asciende al 70%.

Sin embargo existen buenas noticias, ya que se han logrado importantes avances en diferentes esferas de la sociedad que permiten alcanzar parcial satisfacción a una de las demandas fundamentales del género femenino como es; tener derecho a la palabra, a ser escuchadas, a tener un discurso propio, a ser visibles, no sólo a través de los hechos incuestionables y en ocasiones heroicos de mujeres ilustres y reconocidas que alcanzaron espacios de expresión en donde no les era permitido, sino también atendiendo a esa gran cantidad de voces que desde el ámbito privado y en muchas ocasiones silenciado, expresan testimonios personales o colectivos que se refieren a la violación a sus derechos humanos, y a su derecho a una vida plena y sin violencia. Cabe recordar a la francesa Marie Gouze quien fue autora de los "Derechos de la Mujer y la Ciudadanía" (1791) cuándo como respuesta a sus múltiples demandas de equidad y justicia para las mujeres fue guillotinada por Robespierre sin embargo con una convicción admirable antes de su ejecución comentó.