Ciencia, educación y ambiente

Temor a la Escuela

Seguramente recordamos que en alguna ocasión cuando cursamos el nivel de educación básica fingimos un dolor de alguna parte de nuestro cuerpo, o hasta calentábamos la frente con un foco para decirle a nuestra mamá que teníamos calentura y que estábamos imposibilitados de acudir a la escuela, situaciones que con otras anécdotas ingeniosas no tenían otro fin que pasar en casa un día de asueto. En éstos días se suma a los tradicionales pretextos que aún siguen existiendo para no ir a la escuela, uno que tiene su base en un fenómeno que trasciende la simple flojera para estar en los límites de la seguridad y la calidad de vida de nuestros niños y niñas y que conocemos como acoso escolar o bullying.

Ésta palabra que tiene su origen en el vocablo inglés "bull" que significa "toro" y que como sabemos es un animal fuerte que puede por esta condición atacar a los débiles, representa la agresión que en sus diversas modalidades reciben los niños y las niñas en la escuela por parte de sus compañeros de clase. Es cierto también que la conducta y los juegos violentos en los niños no es algo reciente, situación que particularmente se presenta con más énfasis entre los siete y catorce años de acuerdo a la CEPAL (Comisión económica para América Latina y el Caribe) sin embargo es alarmante que en últimas fechas ésta circunstancia se ha acentuado entre los estudiantes de educación básica, de tal suerte que los estudios en este sentido realizados por la Comisión de los Derechos Humanos registran que del año 2011 a 2013 el porcentaje de estudiantes que reportó sufrir algún tipo de violencia pasó del 30% al 40% cifras muy considerables y que llevan a que nuestro país ocupe el primer sitio a nivel internacional en la manifestación de este problema. Si bien la condición humana nos lleva a manifestar conductas agresivas cuándo percibimos alguna invasión a lo que consideramos "nuestro espacio" es también cierto que con la educación y la convivencia en casa en el ambiente social y en los espacios educativos esta conducta se modera o se exacerba con las consecuencias que conocemos. Vivimos una época de urgencia y rapidez que no permite en ocasiones la disposición de tiempo para la convivencia familiar y el intercambio de opiniones sobre hechos o circunstancias en que permitan reflexionar y adquirir patrones de conducta socialmente aceptables a las jóvenes generaciones, también dicen los expertos el ambiente mediático influye en la opinión de los niños y niñas sobre la apariencia y conducta.