Ciencia, educación y ambiente

Riqueza natural en riesgo

Cuando se hace el recuento de las especies de plantas y animales, nos sorprendería saber que muchos de los seres vivos que ahora existen quizá nunca los conoceremos, porque no alcanzaremos a estudiarlos antes de que se extingan o porque varios de los que existieron no pudimos conocerlos, porque los mismos seres humanos nos encargamos que desaparecieran de la faz de la tierra, tal es el caso del llamado Pájaro Dodo que existió en la isla Mauricio, era tan grande como un cisne pero con alas atrofiadas que le impedían volar, su cola tenía alas rizadas y un pico curvo, sus movimientos eran lentos y torpes, fue exterminado por los marineros por el simple gusto de matar.

Por ignorancia o por una equivocada visión de la naturaleza extinguimos con nuestras prácticas cotidianas muchas especias y ponemos en riesgo de extinción a cientos de ellas, tal es el caso de la Tortuga Gigante que habitaba en la isla Pinta en Galápagos, un solitario macho que era el último de su especie y se conocía como el Solitario George, ejemplar que murió recientemente extinguiéndose una especie más de la maravillosa expresión de la evolución.

En nuestro Estado de México hemos perdido parte de esta espléndida biodiversidad que albergan los bosques de pino-encino, o la fauna y flora propia de nuestros lagos y cuerpos de agua, como la Codorniz, que si bien no está extinta, si se ha retirado de los lugares que eran su hábitat natural por cambio en el uso de suelo con fines agropecuarios, de la misma manera nos podemos referir al Pájaro Carpintero ampliamente distribuido en los bosques de pino pero que según los especialistas, ellos dependían de los árboles más altos y viejos, mismos que fueron los primeros en ser aprovechados forestalmente.

El Lobo Mexicano que se ubicaba en el Nevado de Toluca y sus alrededores se extinguió en estado silvestre, quedando algunos ejemplares en cautiverio para su reproducción. El Conejo Teporingo que vive del zacatón que crece en los bosques de pino, ha visto mermada su población también por el cambio de uso de suelo que aún se lleva a cabo en las partes altas que el conejo habita.

La fauna propia de los cuerpos de agua que ya no habita en el complejo salino lacustre hoy desecado del Lago de Texcoco se mencionarían las aves migratorias que son escasas y en las Ciénegas de Lerma la pérdida del Zanate de Lerma que era una especie endémica.