Ciencia, educación y ambiente

Reloj biológico

Como cualquier ser vivo, buscamos y establecemos patrones cíclicos y estables que conforman la rutina de nuestra vida cotidiana, en ocasiones no somos conscientes de su realización simplemente las hacemos y esperamos que no se alteren porque estas rupturas afectan el sentido adaptativo y de control que tenemos o que hemos definido para no padecer incertidumbre.

Esta rutina también está relacionada con las condiciones del entorno en el que nos desenvolvemos y con el ritmo circadiano de los seres humanos.

Este cronómetro que dirige diversos procesos fisiológicos se presenta en todos los seres vivos, su estudio con mayor énfasis se realiza en años recientes por lo que se desconocían muchos de sus efectos.

En el año 2017 se otorgó el Nobel de Medicina a los científicos estadounidenses Rosbash, Young y Hall por sus descubrimientos de los procesos moleculares que controlan el ritmo circadiano y las adaptaciones en aspectos físicos, mentales y conductuales a las fluctuaciones del día.

Los primeros experimentos que llevaron al conocimiento del ritmo circadiano, se llevaron a cabo en la Universidad Rockefeller en Nueva York en moscas del vinagre, descubriendo como la luz del sol sincroniza el reloj biológico del cuerpo incidiendo entre otras funciones en los trastornos del sueño.

Con éste antecedente y en el entendido de que la luz solar tiene mucho que ver con nuestra fisiología y conductas, podemos analizar por qué nos afecta en mayor o menor medida el cambio de horario, en esta ocasión al horario de verano.

Aunque algunas personas dicen preferirlo, también algunas mencionan que no les afecta. Sin embargo a la gran mayoría nos cuesta trabajo adaptarnos a esta circunstancia en particular en el sueño.

El cambio lo sentimos más entre mayor sea el número de horas como sucede cuando se toma un avión a otro continente y nuestro cuerpo esta sincronizado a las 12 de la noche y al lugar que se llega son las 7 de la mañana. Además de dormirnos en cada momento, se trastornan las horas del alimento.

Con el reciente cambio de horario quizá identifiquemos los mismos efectos, aunque en menor escala sin embargo hay reportes sobre accidentes que ocasionan somnolientos conductores, y el incremento de afecciones cardiacas. En promedio mientras nos adaptamos se pierden 40 minutos de sueño que nos recuerdan nuestra gran sensibilidad y el orden natural al que pertenecemos.