Ciencia, educación y ambiente

Mujeres y magisterio

¿Hasta dónde la enseñanza en México es privativa de un género? La pregunta surge al analizar las cifras de acuerdo al reporte de la SEP 2011-2012 registra que en primaria 33.4% son hombres y 66.6% mujeres. En preescolar las cifras son más contundentes pues las mujeres representan 96.2% del personal docente.

Estas cifras tienen historia, la que refleja un concepto y una forma de entender al género femenino en el país, y también la forma en que se le circunscribe al desempeño de funciones que no la involucraran en ámbitos propiamente masculinos.

En un breve antecedente recordemos que las monjas y beatas en el siglo XVI se orientaban hacia la educación así como las llamadas "amigas" que en la colonia impartían cuentas y primeras letras, ésta situación llevó a considerar a la caridad y devoción como los comportamientos típicos de quien ejercía esta actividad docente.

Con el paso del tiempo se considera al magisterio como una opción natural para que la mujer desempeñara alguna actividad fuera de casa aunque las exigencias para las jóvenes aspirantes eran muchas.

En el siglo XX si bien ya había registro de las primeras mujeres médicas, odontólogas y abogadas, el magisterio seguía considerándose un quehacer para las mujeres. Así una destacada maestra mexiquense Laura Méndez de Cuenca decía que una situación que no calificaba muy bien a las maestras mexicanas en relación a los métodos educativos era la condición en que se encontraban sus profesoras. Estas eran "anémicas", "románticas" y "desechadas por inútiles", mientrasel cargo exigía a las maestras estadounidenses "responsabilidad, energía y fuerza". Los requisitos para ser maestra en Alemania, mientras tanto, eran mucho más severos, incluidos los conocimientos probados en la práctica y el no reportar una "constitución enfermiza" o "defecto físico que choque al niño", como ser tartamuda o trabada".

Hacia la mitad del siglo XX se consolida la presencia femenina en la educación. Actualmente los espacios los siguen ocupando mayoritariamente mujeres. Sin embargo lo que se requiere indistintamente del género son buenos y comprometidos maestros, que se preocupen por que el estudiante aprenda y que se motive para seguir estudiando concluyendo al menos la secundaria, ya que lamentablemente en este nivel sólo dos terceras partes la terminan en tres años y muchos desertan.

El problema sobre la calidad de la educación se manifiesta en los bajos resultados de aprendizaje. Quienes tenemos el privilegio de impartir clases requerimos independientemente del género incursionar en la profesionalización docente para mejorar la calidad de la educación en México ya que el docente es el principal factor capaz de mejorar y motivar a los estudiantes.