Ciencia, educación y ambiente

“Mujer que sabe latin…”

Hace algún tiempo era parte de los refranes populares aplicados al sexo femenino el decirle "mujer que sabe latín... no tiene marido ni tiene buen fin" a quien quisiera estudiar algo más que la educación básica. Quizá porque se consideraba que el rol de la mujer era estar en casa y no educándose en las aulas.

Aunque este refrán es muy antiguo, en la realidad refleja el rol social que las mujeres han desempeñado, en particular cuándo de educación se trata. Baste referirnos a destacados personajes como Sócrates que consideraba a las mujeres como inferiores por naturaleza, para Platón que deberían subordinarse al varón y para Aristóteles la mujer tenía necesidad de ser tutelada porque además de "ser incapaz de su propia defensa el cuerpo femenino estaba dotado de un cerebro pequeño".

Ésta creencia del cerebro pequeño fue desmintiéndose mediante los diversos estudios de anatomía que a lo largo de la historia se realizaron, así como los que recientemente se llevan a cabo en donde se registra ya que los seres humanos contamos con la misma cantidad de neuronas en el cerebro independientemente del género. Cabe mencionar que aunque ya desde el año de 1673 se mostraba igualdad entre hombres y mujeres con respecto al cerebro y órganos sensoriales, no se logró cambiar socialmente la condición de la mujer en relación a su propia preparación académica. Con el paso de los años y tras muchos argumentos y perseverancia de las mismas mujeres se ha logrado que cada vez más acudan a la escuela y en muchos casos ocupen un espacio en las aulas universitarias, sin embargo estudios de la Universidad de Harvard demuestran que en América Latina las mujeres con mayor formación académica tienen menos posibilidades de casarse o formar una familia, situación que no se presenta en otros países de Europa o en Estados Unidos y aparentemente la razón está en que los hombres en nuestro continente prefieren que la mujer permanezca en casa con todo y sus méritos académicos.

Con esta forma de ver la relación de pareja pierde la sociedad pues para las mujeres el dilema entre la vida profesional o quedarse en casa no le permite realizarse personalmente a quien así lo prefiere, y la posibilidad de fortalecer una relación familiar más equitativa entre una pareja que se respeta en sus potencialidades no se construye como actualmente se requiere.