Ciencia, educación y ambiente

Instinto y cultura

Son muchas las manifestaciones del mundo animal y vegetal que se presentan entre la maravillosa biodiversidad que existe en el planeta, lo que nos causa una gran curiosidad y asombro cuando observamos manifestaciones de la conducta animal ante algunos estímulos o bien comportamientos, que aparentemente se asocian a los humanos y a las emociones que nos caracterizan, como sucede cuando los gansos al nacer siguen a la persona o quien han visto primero, durante toda su infancia como si fuera su madre aunque éste sea un ser humano.

De éste comportamiento se han hecho muchas historias que tratan de explicar la conducta desde un punto de vista humanizado, sin embargo el padre de la Etología (ciencia que estudia el comportamiento animal) Konrad Lorenz quien recibió el premio Nobel en el año 1973, encontró después de múltiples trabajos e investigaciones que éste fenómeno al que llamó Impronta, tenía su origen en la percepción que tiene el ganso al nacer, del primer ser que emite determinadas señales y que al sentir su protección permanece con él.

Para continuar con los ejemplos analicemos la conducta de los castores al elegir un tronco que transportar para construir una presa, es curioso que si el tramo de arrastre del tronco es largo eligen uno que no sea tan grande que les dificulte y desgaste su arrastre, ni tan pequeño porque no valdría la pena el viaje. También es interesante notar que entre los patos al momento de aparearse, las hembras eligen a los que tienen un pico dorado y entre más intenso mejor. Si interpretamos estas conductas desde el punto de vista humano probablemente lo asociaríamos a la ley del menor esfuerzo entre los castores cuándo responde realmente a un criterio de eficacia, o a la presencia física agradable entre los patos, cuándo realmente el color del pico denota la presencia de carotenoides que es indicador de un semen con propiedades antibacterianas lo que garantiza unas crías más sanas. Así mismo interpretamos la agresividad en los animales como una conducta alevosa y malévola que puede presentarse en cualquier momento e incluso atacar a sus amos cuándo se asocia realmente a la supervivencia.

Cuándo analizamos el comportamiento de los animales desde su base biológica notaremos que reaccionan ante la información que reciben del entorno, y que son el resultado de la evolución. Los animales pueden aprender, pero actúan de manera instintiva sin embargo estrictamente no saben lo que hacen. Los seres humanos a partir de la primera infancia sabemos o podemos llegar a saber lo que hacemos trascendiendo las conductas estrictamente asociadas a la base biológica de nuestra estructura para considerar la cultura como un elemento fundamental.