Ciencia, educación y ambiente

Experimentando la electricidad

En algún momento de nuestra vida hemos tenido alguna experiencia con la electricidad, quizá por diversión en las ferias en donde se prueba la resistencia a descargas que se realizan a través de un aparato, y que incluso a modo de juego se apuesta o al menos se pasa un buen rato. Pero también existen las descargas que se pueden recibir particularmente en época de lluvias por algún rayo y que no es precisamente divertido como en las ferias lo que además puede significar un gran riesgo para la salud o para la vida.

Algo así vivieron hace ya más de 250 años unos científicos que experimentaban con la forma de encontrar un dispositivo que pudiera acumular electricidad, En este caso fue un físico de nacionalidad holandesa que depositó agua en un recipiente metálico, e introdujo un alambre de latón que pasaba por un corcho aplicó entonces una descarga eléctrica y no se percató de la gran cantidad de energía que se había acumulado hasta que su ayudante tocó el alambre produciéndole una fuerte sacudida que le llevó a pensar dos veces su participación en los experimentos de su jefe. Este acumulador que se le conoce como la botella de Leyden fue un antecedente importante para que otro científico Benjamín Franklin descubriera el pararrayos que es tan relevante para las comunidades humanas.

Benjamín Franklin quien también era filósofo y político pensó que quizá el rayo era una descarga eléctrica muy grande y que la tierra y el cielo actuaban como la botella de Leyden y solo requerían algo que condujera esa energía a otro lugar, así fue que decidió en una ocasión que llovía fuertemente elevar una cometa, que tenía una punta metálica unida a un hilo de seda con una llave de metal al final, cuándo el hilo parecía cargado de electricidad, tocó la llave y ésta crujió liberando la energía.

Franklin dedujo que algún edificio se podía cargar de energía si sobre él se abatía un rayo, la idea ahora era como liberarlo de esa carga y lo encontró si se colocaba una varilla puntiaguda, conectada a la tierra para que así cualquier carga eléctrica se descargara en el suelo evitando consecuencias lamentables. Nació de ésta manera el pararrayos en el mes de junio de 1742 el que a la fecha seguimos utilizando en los edificios altos y en las áreas urbanas. Franklin también presentó la teoría del fluido único para explicar los dos tipos de electricidad, negativa y positiva como la conocemos aún hasta nuestros días, inventó una estufa de hierro que producía más calor con menos combustible utilizando sus conocimientos de física.