Ciencia, educación y ambiente

¿Existe el tiempo para los niños?

¿Qué significa para un niño de menos de seis años la dimensión del tiempo? ¿Cuál es el significado de ayer, mañana y con más complicación el significado de pasado mañana? Estos conceptos tienen un grado de dificultad para que los niños los comprendan y sean capaces de interpretarlos expresarlos verbalmente en particular a corta edad. Según los expertos la noción de tiempo se desarrolla gradual y lentamente en los niños ya que es muy complejo entender un concepto tan abstracto como la temporalidad incluso en los adultos es difícil dimensionar las eras geológicas o hablar de los miles de millones que tiene la tierra de existencia.

Entonces nos preguntaríamos ¿qué sucede en nuestro cerebro para desarrollar la habilidad de entender la dimensión tiempo-espacio cuando somos adultos y ¿cómo podemos apoyar a nuestros niños en el aprendizaje de este proceso?

La bibliografía especializada tiene información muy interesante sobre la madurez cerebral, refiriéndose como ésta se realiza en los primeros años de vida, en donde las áreas que determinan la comprensión (área de Wernicke) maduran antes que las que generan el habla (área de Broca) por lo tanto el pequeño entiende más de lo que creemos y lamentablemente muchas veces no puede verbalizarlo.

También la madurez cerebral no es homogénea ni se presenta al mismo tiempo en todo el cerebro lo que significa que los procesos de aprendizaje requieren de diversas estrategias acorde a la madurez del estudiante lo que debe considerarse ampliamente por quien imparte la docencia o quien está en contacto con los niños para apoyarles de acuerdo a su edad.

En éste sentido la enseñanza del tiempo y espacio a los niños no sólo es importante por lo que el concepto significa, sino porque se estarán poniendo las bases de lo que posteriormente será la comprensión de conceptos abstractos, como la matemática o las ciencias en general.

La estrategia didáctica que se sugiere es asociar lo que se pretende enseñar con aspectos comunes y conocidos para el niño en donde se recuperan sus experiencias con los elementos que se intenta que conozca, se sugiere también que el niño identifique el antes y el después, y hacerlos que transiten de lo conocido a lo desconocido, de lo sencillo a lo complejo. Estas estrategias como podemos apreciar promueven la reflexión y el análisis, por lo tanto además de considerar la edad es necesario asociar el nuevo conocimiento en este caso tan abstracto como el tiempo espacio, a las cosas cotidianas que al pequeño le signifiquen. Cabe aquí la máxima de Aristóteles:"No hay que empezar siempre por la noción primera de las cosas que se estudian, sino por aquello que puede facilitar el aprendizaje".