Ciencia, educación y ambiente

Elvia Carrillo Puerto

La lucha por la equidad y una mejor calidad de vida para las mujeres ha sido parte de la historia de las sociedades humanas, en muchos casos siendo protagonistas y promotores los hombres pero en la mayoría de las veces han sido las mismas mujeres las que se han atrevido a contravenir las costumbres y los estereotipos sociales para llamar a la reflexión, a la modificación de las normas, a la promulgación de leyes que sustenten el trato digno y equitativo que todos los seres humanos merecemos y deseamos.

En este camino varias mujeres mexicanas han destacado por su empeño y dedicación para lograr el reconocimiento a la necesaria igualdad. Tal es el caso de una maestra nacida en Mérida, Yucatán en 1878, hermana de un gobernador de esa entidad y promotora incansable de varios beneficios para las mujeres, entre ellos el voto femenino, ella es Elvia Carrillo Puerto también conocida como "La monja roja" por sus ideas socialistas.

Quizá parte de su convicción por una vida digna para todos inició desde su infancia, cuando fue testigo en muchas ocasiones de la desigualdad tan lacerante que existía entre hacendados y peones en las hacienda henequeneras que en casi un millón de hectáreas se encontraban en esa época en Yucatán. Se casó a los 13 años y enviudó a los 23 otorgándosele por esta circunstancia la mayoría de edad que las mujeres solteras alcanzaban a los 31 años.

Fue electa diputada en 1921 con otras dos mujeres cuando su hermano Felipe Carrillo Puerto fue electo gobernador de Yucatán. Es en este momento cuando ocupa la presidencia de la "Liga feminista Rita Cetina Gutiérrez" en donde colabora como editorialista y reportera en la revista socialista Tierra. Fue también una incansable promotora de la construcción de escuelas rurales, organizó varias cooperativas para que las mujeres pudieran vender los productos que ellas elaboraban, y fomentó de diversas maneras la educación a las niñas y mujeres indígenas.

El cargo como diputada lo tuvo que dejar por amenazas de muerte al ser fusilado su hermano situación que la lleva a incrementar su lucha por el voto femenino, y para alcanzar este fin hizo múltiples acciones, logró juntar cientos de miles de firmas, se entrevistó con los presidentes en turno, recibiendo en muchas ocasiones promesas que nunca se cumplieron, y tras 25 años de lucha se otorga finalmente el voto a la mujer el 17 de octubre de 1953 situación que ella logra vivir.

La maestra Elvia Carrillo falleció 12 años después; sus restos están en la Rotonda de los Socialistas Ilustres de Yucatán.

La memoria de tan importante luchadora social se honra con el reconocimiento que con su nombre se entrega por el Senado de la República el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer a destacadas personalidades por su labor.