Ciencia, educación y ambiente

El DNA y la científica

Si hacemos la cuenta de las figuras que han aportado grandes ideas y avances en la ciencia y que han sido de gran beneficio para la humanidad encontraremos destacadas figuras masculinas, muchos de ellos premios Nobel pero muy escasas femeninas. Algunos dirán que las ciencias no son para que las estudie el llamado sexo débil, por lo que así se explica esa ausencia de científicas. Sin embargo, cada vez hay más mujeres en las universidades que egresan de carreras vinculadas con las áreas de las ciencias pero en el momento que se ubiquen en el ámbito laboral, en un laboratorio de investigación, o en los espacios para la toma decisiones, la condición femenina resulta un factor a considerar.

Ejemplos hay muchos y entre ellos cabe recordar el de una cuyos trabajos de investigación fueron determinantes para comprender la estructura del ADN avance científico básico para comprender la vida, cómo se estructura y se transmite de padres a hijos.

Ella fue la inglesa Rosalind Franklin. Nació en los años 20 del siglo pasado, época en que era aún más difícil aceptar que una mujer estudiara y menos si este interés por el estudio se orientaba a carreras científicas. Sin embargo, ese era el deseo de Rosalind. Naturalmente, encontró serios obstáculos, entre ellos el de su propio padre quien insistía en que se dedicara a las actividades propias de su sexo a quien ella respondió que "La ciencia y la vida ni pueden ni deben estar separadas. Para mí la ciencia da una explicación parcial de la vida. Tal como se basa en los hechos, la experiencia y los experimentos..." Rosalind que era muy perseverante logra su objetivo y se gradúa a los 21 años en física, química y matemáticas pero sus estudios los realizó en la Universidad de Cambridge que no otorgaba el grado de licenciatura a las mujeres. Decide hacer su doctorado que sí se le reconoce.

Se incorpora a trabajar en la búsqueda de la estructura del DNA mediante el uso de rayos X situación que logra y lo plasma en una famosa imagen que se conoce como fotografía 51 que guardaba el secreto de la vida en donde se percibe la buscada doble hélice del DNA.

Ésta es mostrada sin su consentimiento a dos investigadores, Watson y Crick quienes, suman la información a sus trabajos, obtienen el premio Nobel sin mencionar ni dar crédito a la auténtica autora del descubrimiento que a fines del siglo XX y en este ha permitido grandes avances en la biotecnología y la clonación, entre otros.

Rosalind no fue reconocida cuando contribuyó a tan importante descubrimiento. Un homenaje podría ser que su vida y obra contribuyan a la convicción de que los seres humanos merecen, sin distingo, un espacio para la expresión y reconocimiento de sus capacidades.