Ciencia, educación y ambiente

Controlar aun sin comprender

En algún momento hemos reaccionado con preocupación ante los resultados deficientes de las evaluaciones de nuestros alumnos o familiares. Y con mayor énfasis cuándo estos se asocian a los reportes de hiperactividad o déficit de atención donde se recomiendan desde terapeutas hasta medicamentos, para resolver esta situación.

Esta válida preocupación como muchas otras que se nos presentan ante circunstancias que a veces no comprendemos ampliamente, queremos resolverlas con prontitud y en el corto tiempo cuando muchas de ellas requieren de un cuidadoso análisis y desde luego de tiempo considerable.

Sin embargo en la historia de la medicina y en los casos asociados a la conducta humana no siempre se han tomado las mejores decisiones en el ánimo de encontrar una respuesta a fenómenos que no comprendemos, como se pretendió dar respuesta a los llamados desórdenes mentales, que en el mes de noviembre de 1935, hace 81 años, el Dr. Egaz Moniz neurólogo portugués inyectó un tipo de alcohol a través de dos orificios en el cráneo de un paciente iniciando así el camino que llevaría a la lobotomía del prefrontal del cerebro para tratar a pacientes con neurosis y ansiedad.

Esta técnica se hizo muy popular por el psiquiatra estadounidense el Dr. Walter Freeman quien realizó miles de lobotomías a pacientes de diferentes edades en un tiempo record de 15 minutos cada una, éste doctor anunciaba la utilidad de su técnica para tratar "la depresión, la esquizofrenia, la neurosis, la homosexualidad, la ansiedad, el comunismo y cualquier forma de pensar que no siguiera los estándares de la época" Los resultados manifiestan que hacía "más manejable" a la persona. Pero otros científicos lo consideraban una forma traumática de alterar el cerebro y en consecuencia la conducta de los enfermos convirtiéndolos en personas aisladas del mundo y sumamente pasivos aunado al hecho del escaso conocimiento de éste órgano.

Con el descubrimiento de medicamentos psicoactivos y las secuelas negativas en pacientes, este agresivo método quedó en desuso. Aun así al Dr. Moniz se le otorgó el premio Nobel en Fisiología ante la queja de los familiares de las personas afectadas que pidieron le fuera anulado. Actualmente se cuenta con estrategias educativas que apoyan el aprendizaje y que siempre serán una mejor alternativa para orientar la conducta de nuestros estudiantes.