Ciencia, educación y ambiente

Ciencia y literatura

Es indiscutible que la ciencia tiene múltiples finalidades partiendo de la búsqueda de la "verdad" o al menos lo más cercano a la razón o a la explicación de tantos fenómenos que la naturaleza nos presenta. La fascinante actividad científica nos lleva a encontrar respuestas a muchas de las preguntas que como seres humanos tenemos sobre el entorno que nos rodea, aunque también es cierto que una vez encontrada una respuesta, vuelven a surgir muchas preguntas adicionales, y así empezamos nuevamente a investigar. En éste proceso se han escrito muchas historias de valor y compromiso con la ciencia, incluso de persecuciones y muerte. Pero poco hemos reflexionado sobre cómo la ciencia ha sido sustrato para escribir algunas obras literarias. Como sucedió con la obra Frankenstein de Mary Shelly. Recordarás que en ésta novela un monstruo que lleva el apellido del doctor Víctor Frankenstein que lo realizó, cobra vida después de una descarga eléctrica.

En la época en que se escribió Frankenstein, fue la Inglaterra del siglo XVIII época en la que un médico italiano Luigi Galvani, cuyo mayor interés era la anatomía, se encontraba disecando una rana la que colocó encima de una máquina eléctrica, casualmente uno de sus ayudantes toco los nervios de las patas de la rana con un cuchillo y éstas se contrajeron bruscamente, causando una gran sorpresa a todos los que se encontraban en el lugar quienes inmediatamente pensaron que la rana estaba viva. Después del susto Galvani hizo muchos experimentos para descubrir lo que consideraba la fuerza vital que sobrevivía a la muerte.

En el proceso de encontrar una razón a éste fenómeno muchos se involucraron, desde los que hacían exhibiciones para mostrar cómo se movía un animal muerto aplicando electricidad y claro cobrando por la exhibición, hasta quienes investigaban el fenómeno como Alejandro Volta quien partió del supuesto de que ése movimiento lo ocasionaba una reacción química que se producía al poner en contacto dos metales a través de un conductor que en éste caso era la rana. Así se descubrió la pila voltaica que genera electricidad de forma continua. Ni que decir de los inventos que con éste principio de la electricidad se realizaron después, como el electrocardiógrafo, el marcapasos y el desfibrilador.

Al margen de la visión científica, la noticia de las investigaciones de Luigi Galvani sobre el poder de la electricidad para revivir cuerpos inertes despertó la imaginación de los escritores, como fue el caso de Mary Shelly quien a sus 19 años y aceptando el reto de escribir la historia de terror más impactante, logra la propuesta del ahora conocido monstruo compuesto de partes de cuerpos diferentes, Frankenstein.