Ciencia, educación y ambiente

Aprender a hacer

Una vez concluido este periodo de cambio en nuestras actividades, al que coloquialmente llamamos Guadalupe- Reyes, en donde hemos realizado diversas actividades, entre ellas las festivas volvemos a la vida cotidiana, el trabajo, la casa y los niños a la escuela.

En la escuela este lugar altamente formativo se busca con fundamento en las reformas educativas que a nivel básico y medio superior se han presentado en nuestro país, nuevos objetivos que respondan a los retos que plantea este siglo XXI. En éste proceso en mucho han sido referencia los cuatro pilares de la educación que Jaques Delors plantea para la UNESCO y que se refiere a cuatro aprendizajes que han de ser el sustento del proceso formativo de una persona, siendo éstos "aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser"

Si bien cada aprendizaje tiene una gran importancia, quisiera reflexionar brevemente sobre el "aprender a hacer" término que ya trasciende la forma de entender la capacidad que alguien desarrollaba para realizar una tarea bien definida, en donde sus principios y formas de operar se aprendían por transmisión de prácticas o actividades realizables bajo cierta rutina.

Ahora este "hacer" tiene un significado más profundo que está orientado a promover la creatividad, en donde para llegar a este punto es indispensable el conocimiento, el trabajar en equipo, y el contar con la disposición de reconocer las capacidades y carencias propias así como la idea de cómo organizarnos para aprovecharlas o resolverlas además es necesario el manejo al menos básico de la tecnología. Sumado a este grupo de condiciones para demostrar el "saber hacer" se incorporan múltiples factores que tienen que ver con la forma de relacionarnos, campo que tiene interesantes conceptos en la materia de la inteligencia emocional.

Para enseñar a "hacer" el maestro debe promover que el alumno enfrente los retos y conflictos cognitivos que le lleven a pensar, analizar, buscar información y estar en la posibilidad tomar decisiones para resolver algún problema que en el salón de clases se presente. En este sentido incentivar la creatividad de los estudiantes en el ámbito educativo les permitirá desarrollar las capacidades y aptitudes necesarias para su formación integral así como el necesario gusto por acudir a la escuela en donde se le presenten retos a su capacidad creativa y propositiva, lo que permitirá demostrar la gran capacidad de la juventud de nuestro país.