Democracia para erizos

La revocación de mandato y las venganzas legislativas

En la pasada jornada electoral pudo observarse una tendencia generalizada al voto de castigo, vimos a una ciudadanía más participativa que hizo uso de una de las herramientas más importantes en toda democracia: el voto.

En columnas anteriores, mencionaba que en una democracia es importante la alternancia, ello nos habla de una ciudadanía que puede premiar o castigar al partido político en turno.

Algunos Congresos locales ya se encuentran planteando añadir un ingrediente más a esta gama de herramientas ciudadanas, tal es el caso de la revocación de mandato.

La revocación de mandato consiste en permitir que la ciudadanía, reuniendo una serie de requisitos como lo puede ser la obtención de firmas, determine en una elección si un representante popular debe seguir o retirarse del cargo antes de que expire su periodo para el cual fue electo.

En el mundo, resulta frecuente que se proponga para órganos ejecutivos como lo son presidentes, gobernadores o en su caso alcaldes y poco común para cargos legislativos como lo son diputados.

En el caso mexicano, la revocación de mandato para presidentes municipales resultaría difícil de configurar, ello debido a que la duración de estos en el cargo es únicamente de tres años (y dentro de poco tiempo con posibilidad de reelección).

Para gobernadores, cuya duración en el cargo es de seis años, la figura empieza a ser atractiva para los partidos políticos de oposición. El caso más sonado lo pudimos observar en el estado de Nuevo León.

El Congreso de Nuevo León, realizó un intento por incorporar al artículo 41 de su Constitución la revocación de mandato, iniciativa que fue presentada por el Grupo Legislativo del PRI, en dicha entidad federativa.

La propuesta impulsada por el Diputado Héctor García García, añadía el siguiente párrafo al artículo 41 de su Constitución: “es revocable el mandato de los funcionarios públicos electos mediante el voto. La ley establecerá las bases y procedimientos para la revocación de mandato”.

La figura, por sí misma, resulta interesante y digna de debatir, sin embargo, lejos de ser una propuesta dirigida al fortalecimiento de la democracia, parece ser más una venganza política de los diputados que ahora son oposición.                                

El actual gobernador Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, amenazó con meter a la cárcel a su antecesor Rodrigo Medina y la bancada priista respondió con una propuesta de reforma para revocarle el mandato, la cual logró aprobarse en el Congreso local, pero al final fue vetada por el propio gobernador.

En otro caso de venganza legislativa, vimos al gobernador saliente de Veracruz, Javier Duarte, impulsar una propuesta dirigida a eliminar el fuero para los presidentes municipales y próximos gobernadores del estado, lo cual parece una amenaza para el gobernador electo Miguel Ángel Yunes.

La propuesta de Duarte es un contrataque a Miguel Ángel Yunes, quien ha declarado en reiteradas ocasiones que una de sus primeras acciones será meter a Duarte a la cárcel.

Tanto la propuesta de revocación de mandato como la de eliminación de fuero para gobernadores y presidentes municipales, serían propuestas interesantes si no se trataran de burdas venganzas políticas.

Sin embargo, lo rescatable de estas propuestas emanadas de venganzas legislativas, es que ponen en la mesa del debate nacional este tipo de figuras, las cuales en su momento podrían ser retomadas por otras entidades federativas que las vean como una alternativa para el fortalecimiento de la democracia y no como una venganza de tipo legislativo.