Democracia para erizos

Democracia positiva pero no vigente

Recuerdo que la Universidad nos enseñaba las diferencias entre derecho positivo y derecho vigente, en el pizarrón nos dibujaban los círculos de un famoso autor de nombre Eduardo García Maynez y nos explicaban que podíamos encontrar derecho establecido en una ley, pero que en la práctica no era utilizado.

En la historia de nuestro país podemos encontrar diferentes ejemplos de este tipo de normas, que terminan siendo como aquellos libros nuevos a los que nunca se les quita el empaque, y únicamente sirven para adornar un librero.

Desgraciadamente, muchos de los ejemplos de derecho positivo pero no vigente los encontramos en el terreno de la democracia, debido a que por mucho que se logre ampliar el número de mecanismos de participación, en la práctica nunca han sido utilizados.

El primer ejemplo que llega a mi mente es la existencia del referéndum y la consulta popular, mecanismos que se incorporaron al artículo 73 constitucional entre los años de 1977 y 1987, y que en sus diez años de existencia nunca fueron utilizados.

En ocasiones se piensa que por la simple publicación de la norma, esta empezará a funcionar por arte de magia,  sin embargo, en la realidad se puede decir que la norma adquiere vigencia desde el momento en que se logra aplicar.

La ampliación de mecanismos de democracia participativa ha regresado, mediante la reforma del 9 de agosto de 2012 se introdujeron al texto constitucional las figuras de consulta popular e iniciativa ciudadana, sin embargo, a cinco años de la existencia de ambas figuras, únicamente se ha presentado una iniciativa ciudadana y la consulta popular nunca ha sido puesta en marcha.

Por otro lado, la figura del referéndum se encuentra establecida en diversas Constituciones locales, como por ejemplo en la del Estado de México, Puebla,  Jalisco, y recientemente en la Constitución de la Ciudad de México, y a pesar de su existencia en los textos constitucionales tampoco se ha puesto en práctica el referéndum de una norma.

El abanico de mecanismos de democracia directa o participativa se ha ido extendiendo en todo el territorio nacional, y por otro lado se ha ido ampliando, en la Ciudad de México, por ejemplo, existe la consulta popular, la consulta ciudadana, la iniciativa ciudadana, el referéndum, el plebiscito (utilizado por última vez en el año 2002),  y la revocación de mandato, los cuales podríamos seguir incrementando, sin embargo,  la mayoría de ellos siguen siendo libros empaquetados.

Uno de los motivos que ocasionan la falta de uso de estos mecanismos radica en la complejidad para ser utilizados, regresando de nueva cuenta al ejemplo de la consulta popular, la Constitución establece que se requiere la firma del equivalente al 2% de los ciudadanos inscritos en el listado nominal.

El listado nominal en México está por alcanzar los  86 millones de ciudadanos, por lo que para activar una consulta popular requerimos alrededor de 1 millón 720 mil firmas, cantidad que por mucha organización ciudadana que se tenga, resulta muy complejo conseguir.

Otro de los motivos que ocasionan la falta de uso de estos mecanismos de democracia, es la falta de conocimiento de la ciudadanía respecto a su existencia, lo cual representa una culpa compartida: por un lado de la ciudadanía que no se informa; y por el otro de las autoridades electorales y del propio gobierno ante la ausencia de campañas informativas.

Para dar solución a lo anterior, sería interesante que un instituto electoral local utilizara sus tiempos en radio y televisión para explicar a la ciudadanía como se puede presentar una iniciativa ciudadana o bien la organización de talleres que expliquen cómo activar una consulta popular o un referéndum.

En conclusión, de nada sirve seguir creando normas y ampliando el número de mecanismos de democracia, si no acompañamos la producción legislativa con modelos de implementación de la norma y campañas informativas que muestren a la ciudadanía la importancia de ejercer sus derechos, hasta no ser así, la consulta popular, el referéndum y el plebiscito únicamente seguirán sirviendo de ejemplo  para enseñar los famosos círculos de García Maynez.