Analecta de las horas

15 libros del 2013

No todo cabe en 15 opciones, pero lo que sí defiendo es que se trata de una panorámica interesante independientemente de mí porque todos los títulos elegidos han tenido y tienen un soporte crítico serio.


Cumplí con la cita que anualmente he tenido (desde hace ya unos años) para presentar 15 títulos que a mi juicio son dignos de una atención especial en medio de la abrumadora producción editorial iberoamericana (a pesar de que la región en conjunto no se destaca por sus índices de lectura).

Pero el ejercicio me sigue pareciendo válido, siempre que se considere que no se trata más que de una lista personal, por ende arbitraria y plagada de los sesgos naturales que cualquier lector tiene.

Léase así. Y no más. No todo cabe en 15 opciones, pero lo que sí defiendo es que se trata de una panorámica interesante independientemente de mí, porque todos los títulos elegidos han tenido y tienen un soporte crítico serio que  supera en calidad y número mis comentarios favorables.  Aquí van mis quince libros.

1. “Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar, pero debes saber que ya no hay río ni llanto”, Jorge Humberto Chávez, Conaculta, FCE.

En medio de toda la tragedia que hemos vivido en los últimos años, surge una poética que nos habla de la frontera en toda su miseria y posibilidades. Es un lamento  desde la poesía, pero del cual, quién lo dijera, se pueden extraer muchas palabras esperanzadoras.

 2. “El abrazo”, David grossman, Sexto Piso.

Abrazar a alguien después de unas palabras difíciles, complejas, es lo que nos propone esta lectura acerca de la unicidad de nuestras vidas. Seamos lo que seamos, no hay nadie como nosotros en este planeta, en esta vida. No hay nada mejor que podamos aprender y que le podamos enseñar a nuestros hijos.

 3. “Perversos y pesimistas”, José Mariano Leyva, Tusquets.

Escojo siempre un ensayo, no sólo porque valoro el género sino porque algunas veces me encuentro con el oficio de ensayista llevado a magnífico puerto. Leyva lo ha hecho con esta recuperación de la vida y obra de un selecto grupo de escritores y artistas que se encuentran en la base misma de nuestra (bohemia) modernidad literaria.

4. “Como amigo”, forrest Gander, Sexto Piso.

Después del nacimiento (doloroso y triste) del personaje medular de  esta novela, uno se da cuenta (recuerda) cómo llegamos y cómo nos podemos ir de este escenario vital, cruzando ideas, amores y extrañas experiencias. Una pieza novelística espléndida surgida desde la poética.

 5. “Antología universal del relato fantástico”, Jacobo Siruela, Atalanta.

Selecciones de este género hay muchas, pero creo que ésta es una de las más acabadas en nuestra lengua, no sólo porque corre a cargo de un editor como Jacobo Siruela, sino porque se pone a correr parejas con otras ya clásicas como la preparada por Jorge Luis Borges,  Bioy Casares y Silvina Ocampo.

6. “El héroe discreto”, Mario Vargas Llosa, Alfaguara.

Quien quiera ver la verdadera fibra humana, sus fortalezas y milagros ante situaciones como la extorsión y la bajeza, que se acerque al mundo de estos personajes que Mario Vargas Llosa ha llevado a la ficción partiendo de un Perú actual y real. Es frente a esas situaciones que el autor nos plantea, que cualquiera puede ser, con toda discreción, un héroe.

 7. “Canadá”, Richard Ford, Anagrama.

Desde que leí Incendios entiendo que estoy leyendo a un grande de las letras norteamericanas. Ahora, después de unos años de no escribir nada, obtiene todo el merecido respeto que se ha ganado con una obra dura, pero sobre todo aleccionadora.

 8. “Grandes hallazgos de la arqueología”, Eduardo Matos Moctezuma, Tusquets.

Qué mejor que la mirada de un profesional de la arqueología para llevarnos a los grandes y fascinantes descubrimientos como la Tumba de Tutankhamen, la Tumba  7 o la de Pakal. Leer este libro es introducirnos en una gran aventura.

 9. “Herejes”, Leonardo padura, Tusquets.

Una historia de gran calado requiere de la madurez y talento de un novelista como el cubano Leonardo Padura, viejo conocido de muchos lectores. Ahora su personaje Mario Conde sigue la huella de un cuadro y una familia a través de los siglos y los avatares históricos.

 10. “El arte de la defensa”, Chad Harbach, Salamandra.

Decir que se trata de una novela “típicamente” norteamericana (a partir de un equipo de beisbol colegial en plena debacle y de alguien que lo sacará adelante) sería no ver el inmenso trasfondo que una historia como esta contiene y la asombrosa capacidad de Harbach para presentarnos un gran mural del país vecino.

 11. “El cerebro de mi hermano”, Rafael Pérez Gay, Seix Barral.

Evocación entrañable y lúcida del hermano mayor, José María, cuya inteligencia y vasta cultura todos echamos de menos.  Recuerdos, anécdotas e ideas entretejidas en un relato de extraordinaria solidez que nos acerca fraternalmente al autor de El imperio perdido.

12. “La trama nupcial”, Jefrey Eugenides, Anagrama.

Viejo tema, el amor es aquí una emoción ingobernable que salta de la academia a la calle y a las casas; pasión a cargo de un trío de personajes que explora y discute casi todo con la maravillosa soberbia de la juventud.

 13. “Los desorientados”, Amin Maalouf, Alianza Editorial.

En rigor, este libro debió formar parte del listado del 2012 (se editó a finales), pero a México llegó este año. Y Maalouf es siempre un acontecimiento, sobre todo abordando la fractura, la deriva y desorientación de varias generaciones en el convulso mundo árabe.

 14. “La ternura caníbal”, Enrique Serna, Páginas de Espuma.

La narrativa de Serna, de suyo eficiente, reaparece con mayor vigor en este conjunto de relatos donde encontramos —siempre con las dosis adecuadas de humor y acidez— personajes efectivamente tiernos y caníbales.

 15. “La intrusa”, Eric Faye, Salamandra.

Sorprendente novela breve donde la soledad y la rutina saltan en pedazos. A veces, como lo demuestra la intrusa de esta obra, no estamos solos, pero estamos lejos de saberlo. La maestría literaria de Faye nos lo descubre y pasa la prueba que su ardua temática se ha impuesto.

ariel2001@prodigy.net.mx