Analecta de las horas

Un Chéjov total / I

Paul Viejo ha preparado para la editorial Páginas de Espuma, cuatro volúmenes formidables con toda la obra cuentística de Antón Pávlovich Chéjov.


Pareciera que nunca se lo termina de leer, de editar o traducir. Antón Pávlovich Chejov siempre tiene algo nuevo que decirnos, algo que proponernos a la interpretación de eso que nos sucede y llamamos vida, algo que hacernos pensar sobre nuestros sueños, amores, pequeñeces, odios, angustias, deseos y temores.

Como ocurre con todo clásico, periódicamente es preciso reinventar su acercamiento con los lectores. Con cualquier pretexto, o sin él, es preciso retraducirlo para  adecuar su voz a los tiempos que corren y a la mirada de las nuevas generaciones, reordenar sus trabajos, subsanar deficiencias o enmendar errores de ediciones previas,  integrar nuevas perspectivas o simplemente volverlo a publicar porque se entiende que siempre un libro suyo es imprescindible.

A veces, estos emprendimientos editoriales suelen ser titánicos. Paul Viejo ha preparado para la editorial Páginas de Espuma, cuatro volúmenes formidables con toda la obra cuentística de Chéjov, el primero de los cuales tuve el gusto de presentar en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

El proyecto lo ha descrito Paul Viejo del siguiente modo:

“Conoceremos a Chéjov en cuatro volúmenes ordenados cronológicamente, que empiezan en este mismo con la Carta a un vecino erudito, que fue el primero de los cuentos suyos, y terminan allí a lo lejos, en el cuarto, con La novia que fue el último, y cuando éste acabe vendrán un buen número de inconclusos, inéditos y dudosos, atrapados en un apéndice. Cuatro volúmenes que reunirán no sólo todos los cuentos, sino también a todos los traductores, o casi todos, que se han ocupado de Chéjov, los que mejor conocen a Chéjov, de varias generaciones, de varios acentos, de español variado y ruso variado, como el de Chéjov. Cuatro volúmenes donde se irá apuntando la historia de estos cuentos, todos los datos, todas las fechas, casi todas las anécdotas y pequeñas introducciones que nos vayan explicando cómo se publicaron los cuentos, qué pasó con sus libros, cuáles las revistas, dónde los éxitos, hasta qué punto los fracasos. Cuatro volúmenes para ordenar, por fin, a Chéjov. Cuatro volúmenes para leer, por fin, a Chéjov de arriba abajo y desde cerca. Cuatro volúmenes de cuentos completos. Para conocer a Chéjov”.

No es poco lo que Paul Viejo nos ofrece. Es, ni más ni menos, que un Chéjov total, al menos en lo que hace a su obra cuentística, sin duda ingente y la más brillante. Aunque debo decir: una vez que se reconoce la maestría de Chéjov en el relato breve, es imposible no hacerlo como dramaturgo y novelista.

Así que la oferta de Paul Viejo empieza a materializarse en este primer volumen (coeditado en México por Colofón) que abarca de 1880 a 1885, donde vemos al joven escritor cobrar forma, asumir su voz y tener sus primeras salidas con la que él decía que era su amante, la literatura (la medicina era considerada su esposa).

Incluso vemos al escritor venciendo la timidez que lo había llevado al pseudónimo o al anonimato (firmaba “V”, “Antón Ch”, El hombre sin bazo” o como Antosha Chejonté, el que más usó)  y firmar su cuento El Mar, de 1883, por primera vez como Antón Chéjov.

Pero sobre todo, entre 1880 y 1885, vemos el despertar, vigoroso y vital, de un enorme escritor que empezó cobrando cinco kopeks la línea y que hacia 1884 publica su primer libro de relatos.

I

Un escritor a contracorriente,  que escribe en los momentos libres, en una casa ruidosa: “Su hermano Alexander —escribe Natalia Ginzbug— llegaba borracho e insultaba a la hermana y a la madre; Nikolai también regresaba borracho tras varios días de ausencia, en los que nadie sabe dónde se metía; venían los parientes con niños pequeños. Chéjov no disponía de un rincón para él solo”.

De este periodo datan algunos de sus cuentos más importantes como La muerte de un funcionario, si bien es cierto que no los más famosos como La dama del perrito. Pero es un hecho que los lectores ya lo amaban y esperaban con ansiedad cada una de las piezas que conforman este primer volumen. Incluso ya tenía lectores de calidad como Gorki o el mismo Tolstói, que se hicieron de inmediato incondicionales suyos.

ariel2001@prodigy.net.mx