Analecta de las horas

Chéjov entra a la madurez /I

La gigantesca labor planeada por Paul Viejo llega a su segundo tramo con "Cuentos completos (1885-1886)", donde nos ofrece relatos escritos por el autor ruso en esos dos años, que son cruciales para comprender su cuentística.

Aunque todos tenemos o hemos tenido los cuentos de Chéjov a la mano —es decir, en español, en malas o buenas traducciones, en grandes o pequeñas ediciones—, nos faltaba desde hace tiempo una versión actual y completa de los mismos. Por eso, la empresa de Paul Viejo de traernos de nueva cuenta al más íntegro Antón Pávlovich Chéjov es uno de esos acontecimientos editoriales francamente memorables.

Hace apenas un año, Viejo nos trajo el primero de los libros que hizo para la editorial Páginas de Espuma, donde describió su ambicioso proyecto: “Conoceremos a Chéjov en cuatro volúmenes ordenados cronológicamente, que empiezan en este mismo con la ‘Carta a un vecino erudito’, que fue el primero de los cuentos suyos, y terminan allí a lo lejos, en el cuarto, con ‘La novia’, que fue el último, y cuando este acabe vendrán un buen número de inconclusos, inéditos y dudosos, atrapados en un apéndice. Cuatro volúmenes que reunirán no solo todos los cuentos, sino también a todos los traductores, o casi todos, que se han ocupado de Chéjov, los que mejor conocen a Chéjov, de varias generaciones, de varios acentos, de español variado y ruso variado, como el de Chéjov. Cuatro volúmenes donde se irá apuntando la historia de estos cuentos, todos los datos, todas las fechas, casi todas las anécdotas y pequeñas introducciones que nos vayan explicando cómo se publicaron los cuentos, qué pasó con sus libros, cuáles las revistas, dónde los éxitos, hasta qué punto los fracasos. Cuatro volúmenes para ordenar, por fin, a Chéjov. Cuatro volúmenes para leer, por fin, a Chéjov de arriba abajo y desde cerca. Cuatro volúmenes de Cuentos completos. Para conocer a Chéjov”.

La gigantesca labor planeada por Paul Viejo llega así a su segundo tramo (Antón P. Chéjov. Cuentos completos (1885-1886), Páginas de Espuma, 2015), donde nos ofrece los relatos escritos por este gigante de las letras en esos dos años que no parecen representar gran cosa, pero que son cruciales para comprender su cuentística, a través de joyas como “La broma” o “Vanka”.

Y es la obra de un hombre de apenas 25 o 26 años entregado febrilmente a la producción literaria, cuando producía dos o tres piezas a la semana por un salario de tres rublos: “Redacta y redacta y redacta, hasta la exasperación, todo lo que le encargan, pero también todo lo que él mismo necesita que le encarguen…”.

Con esta carga de trabajo autoimpuesta, Chéjov maduró aceleradamente; se forjó un estilo y un carácter, al punto de que consiguió culminar proyectos de enorme complejidad como “Un drama de caza”, pieza que, por cierto, viene a representar en la recopilación de su trabajo de este periodo hecha por Viejo un drama de clasificación: desencaja obviamente del conjunto de cuentos, pero también, como apunta Viejo, “sería difícil establecer si lo que Chéjov ha construido es un relato de género muy concreto —llámese policial, criminal, negro, detectivesco, como se quiera— o si prácticamente lo contrario”.

Por otra parte, resulta que en el terreno de las fechas a las que se ciñe este volumen (1885-86), “Un drama de caza” viene a ser anterior: todo indica que lo comenzó en 1883 y lo terminó probablemente en 1884, en medio de no pocas dificultades.

Siendo una obra tan rica, que nos habla tanto del porvenir de Chéjov como escritor, y planteándose a ratos como la novela de un escritor sobre una novela, vale la pena recordar la forma en que la presentaba el supuesto editor:

“Esta novela no tiene nada de notable. Algunos pasajes son muy largos y la narración es muy desigual. El autor recurre demasiado a frases efectistas. Es evidente que escribe por primera vez y su pluma no es muy diestra. Pero el relato se deja leer con facilidad. Tiene una trama, un sentido oculto y, lo que es más importante, es original, muy característico y, por ciertas razones, sui géneris. Con todos sus defectos, tiene algunos valores literarios…”.

En realidad es Chéjov hablando embozada y modestamente de Chéjov, un joven que apenas rebasa los 25 años y que acaso ya lleva sobre sus hombros la certeza de ser uno de los más importantes pilares de la literatura rusa.


ariel2001@prodigy.net.mx