Analecta de las horas

“El Chapo” superpoderoso

El problema de fondo es si su captura transforma la inutilidad y miseria de la guerra contra el narcotráfico desde su esencia, es decir, si supone el fin de al menos un cártel o la disminución sustantiva del sacrificio en vidas.


La realidad enseña mucho al cine; si, por ejemplo, la captura de Osama Bin Laden hubiera sido imaginada (previamente al suceso) para la pantalla grande, jamás hubiéramos creído lo que en verdad pasó: que el terrorista número uno del mundo se encontraba viviendo tranquilamente en una casa acompañado de una parte de su familia en una zona turística cerca de Islamabad. No en una fortaleza (si bien la casa era mucho más grande que las de sus vecinos) ni tampoco en una cueva, como se llegó a pensar; tampoco disponía de una infraestructura tecnológica como la que exhiben todos las mentes criminales que ponen en jaque a la humanidad en las películas de James Bond o de Misión imposible (pues no tenía teléfono y menos aún internet).

Nuestro imaginario modela este tipo de cosas de forma tan aparatosa y espectacular que la simple realidad parece increíble. Por supuesto, no es que la llegada del comando militar estadunidense que dio muerte a Bin Laden haya sido poca cosa, pero hasta el cineasta más sobrio la habría imaginado con mucha mayor producción, para decirlo en términos cinematográficos.

En México, donde la incredulidad ante la información oficial es ya una costumbre y a veces una suerte de enfermedad crónica a la que nada ni nadie pone remedio, la captura de Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, ha despertado infinidad de suspicacias: desde aquella que circuló durante las primeras horas del pasado sábado de que no era él la persona que había sido apresado, hasta muchas otras igualmente ridículas.

Lo cierto es que la realidad, en su sencillez, volvió a parecer increíble: ¿cómo que El Chapo es capturado en Mazatlán en un departamento “de clase media”? ¿Cómo que no ofreció mayor resistencia? ¿Cómo que estaba solo con su mujer e hijas? ¿Cómo que el gobierno priista sí pudo y el panista no? ¿Cómo que cómo...?

En medio de la irracionalidad que campea entre muchos especuladores metidos a analistas y muchos “expertos” improvisados en el tema, nadie se pregunta por qué las cosas son, simplemente, como son. El
más poderoso,
el más rico, el non plus ultra del narcotráfico mundial fue capturado vivo y en un operativo más limpio que el que se emplea para dar con unos delincuentes de baja estofa en la colonia Guerrero del Distrito Federal.

Ahora bien, tras la poca credibilidad que ofreció la captura de El Chapo en las primeras horas y la ola de especulaciones de los días subsecuentes, se halla una magnificación del personaje. Me explico: la revista Forbes lo llegó a ubicar como uno de los hombres más ricos del planeta; más de un organismo antidrogas nacional o de Estados Unidos lo ha visto todo este tiempo como el más poderoso, y por si algo hiciera falta en esta feria del sobredimensionamiento, el escritor italiano Roberto Saviano, condenado a muerte por la Camorra napolitana, dice que el narco sinaloense tiene más peso que un gobierno y en tono que destila profundo conocimiento del tema dice que su arresto merece “toda la atención” porque si los gobiernos europeos no se ocupan de los cárteles
de México, podría suceder que “sean los cárteles mexicanos los que se ocupen de Europa” (¿no se habrán ocupado ya, de hecho?).

Las palabras que recojo del autor de CeroCeroCero (Anagrama, 2014), una obra más que interesante que explora el universo de la cocaína, fueron publicadas hace unos días por el periódico italiano La Repubblica, y ahí el también periodista llegó sesudamente a la conclusión de que el “El Chapo ha tenido una visión clara de su tiempo: que en el mundo occidental los derechos entran en contradicción con el mercado, por lo que comprendió que los países occidentales necesitan territorios sin ley, sin derecho”. Y sin ir a la escuela, don Roberto.

Las verdades de Perogrullo, elegantemente dichas, no son menos elementales, pero dejan de responder algo crucial: ¿la captura de El Chapo, el más rico, el más poderoso, el más criminal de los criminales, el más corruptor de los corruptores, el más... cambia por completo el panorama de la lucha contra los drogas?

Porque yo no tengo ninguna duda de que se trata de un magnífico golpe a la cabeza del narcotráfico mexicano. El oficio de ninguneador del gobierno (priista para colmo), se me olvidaba apuntarlo, es tan viejo y tan pedestre en sus argumentaciones (ahí tienen a Alfonso Cuarón, casi con un Óscar en las manos, equiparando la reforma energética con la venta del país), que por supuesto no han faltado los que niegan cualquier mérito a las autoridades federales.

Pero el problema de fondo, sin embargo, es si la captura del Steve Jobs de la coca (como lo llama Saviano, porque “en el mundo internacional del narcotráfico El Chapo tiene la autoridad mística del Papa obtenida con una campaña de consenso social ... y ha tenido una genialidad en detectar nuevos territorios de mercado”) transforma la inutilidad y miseria de la guerra contra el narcotráfico desde su esencia, es decir, si, dado su poderío y riqueza descomunales, su captura supone el fin de al menos un cártel o la disminución sustantiva del sacrificio en vidas que venimos protagonizando los mexicanos como si aquí se librara una guerra civil que dejaría pálidas a muchas de las que se han librado en los años recientes en el mundo.

Me temo que no. Y entonces, sin demérito de una acción que restituye en buena medida la imagen del Estado mexicano (que parece salir de una somnolencia de más de una década, para dejar en claro que hasta El Chapo puede ser castigado, lo cual no es poco), sigue siendo válido preguntarnos cuál va a ser la estrategia a seguir en la lucha contra el narcotráfico. Porque de aquí a que capturen a El Mayo, El Azul, El Verde, El Morado y El Colorado ya habrán surgido todas las piezas de repuesto (nuevos liderazgos) para una maquinaria criminal que tiene como principal soporte la ilegalidad de las drogas y el enorme consumo de éstas, especialmente allende la frontera norte. Y obviamente para impedir eso no basta la captura del más superpoderoso de los narcos.

ariel2001@prodigy.net.mx