DE RAÍCES Y HORIZONTES

Tláloc

Con las recientes lluvias en La Laguna nos sentimos como nopales remojados. Son contadas las ocasiones en que Tláloc hace su trabajo de manera cabal y se manifiesta en esta tierra de fuego. El aguacero del sábado 21 de junio fue un verdadero concierto, lleno de fuerza y enjundia. Desperté esa madrugada y me atrapó el sonido único del agua del cielo que golpeaba en el techo, paredes, árboles, en el piso y sobre la propia agua con movimientos vertiginosos, como si huyese de alguien. No sé cuántas horas duró el concierto. Lo escuché acostada, con los ojos cerrados, luego, desde la ventana con vista a la calle y desde el mini patio de mi casa. Aunque era la misma intensidad de la lluvia, en cada espacio se escuchaba diferente. En el arroyo de la banqueta el estallido de las enormes gotas se ahogaba rápido, y en milésimos de segundos ya estaban las siguientes también extinguidas hasta formar parte de un río diminuto. En las cactáceas, el choque de las gotas de agua era en cámara lenta. La lluvia diagonal desaparecía gota a gota, como numerosos cortejos, en espera de ser sustituidos por otros más intensos. El mezquite parecía feliz. Con dos años de vida, fue su primera experiencia en ese sentido. En él se estrellaban por hileras las gotas de agua, que hacían balancear cada rama y al verlas en conjunto era como la unión de varios bailes. Todas las vainas del mezquite parecía como si buscaran la bendición del vital líquido. A la mañana siguiente observé los pinabetes del Lienzo Charro de Torreón Jardín muy bañados, al igual que las anacahuitas y la gobernadora. Un pinabete perdió una de sus grandes ramas. Los cerros de nuestra ciudad nos regalaron un tono verdoso, de nuevo con su pregón de la bondad infinita que solo el semi desierto puede darnos. En la carretera Torreón-Saltillo la mayoría de plantas y árboles adquirieron un verde espectacular. Contrastaba con el azul del cielo limpio. Nopales, ocotillos, palmas, mezquites, todos en espera de ser admirados. Este tono me hizo disfrutar más el trayecto. Gracias, Tláloc: ven más seguido a la comarca.  


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