DE RAÍCES Y HORIZONTES

Salud

Nuestra sociedad esclavista nos orilla a adquirir hábitos, consumos y asistencia a ciertos lugares, aunque no estemos del todo convencidos de ellos.

Gastamos en el guardarropa, en comer en restaurantes y cuando nos enfermamos vamos con el especialista de moda. Hacemos un espiral en nuestra vida, atiborramos nuestro organismo de antibióticos y medicamentos que tomamos ante el menor síntoma, mientras socavamos la sabiduría ancestral de nuestros pueblos. 

Tenemos medicina para todo, algunas con inteligencia superdotada que detecta el dolor. Todo nos cura, pero no sabemos el daño colateral que repercute en el resto de nuestro organismo. Nos burlamos y somos escépticos de los remedios caseros, pero conforme pasan los años, algunos recordamos lo que hacían nuestras abuelas para sus males y sus bienes.

Mi abuela materna, doña María Mejía Cervantes, tenía una gran sabiduría. Pocas veces tomaba medicamentos.

Cuando mi mamá la llevaba al médico, le decía que no seguiría el tratamiento porque nomás le iba a amolar la panza, y después tenía que llevarla con un especialista de la panza, después con otro y con otro.

En su sapiencia, para no discutir con mi mamá, le hacía creer que se tomaba las medicinas y en su lugar se curaba con tés y cremas que hacía de algunas plantas. Cómo me reía de los chiqueadores que usaba mi abuela en las cienes. Se trataba de un frijol cortado a la mitad que se colocaba en ambos extremos de su frente. No sé cómo los sujetaba, pero permanecían fijos por varias horas, hasta que le espantaba el dolor de cabeza.

Cuando le decía que se tomara mejor una pastilla, me contestaba que siempre se lo había quitado con sus chiqueadores, que si eso usaba el propio José María Morelos, además de su paliacate para quitarse la migraña. Aún ahora, desconozco si lo que decía sobre nuestro prócer de la Independencia era verdad. 

Hoy, en ausencia de mi abuela, recurro a libros,medicina y terapias alternativas y homeopática, brebajes y comidas lo más naturales posibles. Vaya sorpresa con todos los poderes curativos que he descubierto con alimentos y sustancias que siempre están en nuestra despensa y cuidan nuestra salud de manera natural.


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