DE RAÍCES Y HORIZONTES

Respeto común y corriente

Conquistaba día a día la mente y los corazones de quienes estuvieron a su lado a lo largo de su vida. La  disciplina, la generosidad, la justicia, la igualdad y el respeto para todos eran los valores fijos para el símbolo viviente de la resistencia negra. En su reciente libro La sonrisa de Mandela, John Carlin (Debate, México D.F., 2013) describe lo anterior y muestra una imagen más humana de este excepcional líder. El autor nos relata su relación  como corresponsal de un importante diario de Londres, entre 1990 y 1995.

“Mandela tenía una sonrisa que le salía de adentro, un encanto natural y una presencia irresistible.” escribió Carlin en la página 48. El hombre más famoso del mundo y quizá el más solo, luchó la mayor parte de su vida por dignificar a los hombres de color sudafricanos. Cumplió 27 años condenado a cadena perpetua en una celda diminuta y con las condiciones más adversas sacó lo mejor de sí mismo, de las personas cercanas y después de todo Sudáfrica.

El también Nobel de la Paz mostró pequeños detalles que lo convirtieron en un ser humano extraordinario. Se ponía de pié cuando una mujer le llevaba té a su oficina; acudió a saludar a su carcelero cuando este último perdió un hijo; se interesaba en las personas sin importar su condición social, invitaba a su mesa y a su equipo a sus acérrimos enemigos; ofrecía disculpas por retrasos involuntarios con la prensa y le preguntaba a las reporteras si habían comido. Nadie dudaba de su sinceridad.

Como presidente de su país hizo acciones especiales. “…Mandela desplegó su depurado arsenal de habilidades políticas, encanto personal, conocimiento preciso de la mentalidad afrikáner para poner en marcha una cadena de acontecimientos que llevaría a la liberación de su pueblo” (página 121). Su personalidad seducía en lo personal y en las multitudes. Qué suerte Sudáfrica de haber tenido un hombre como Nelson Mandela. Ojalá su legado y sus acciones permeen un poco en nosotros mujeres y hombres coahuilenses, mexicanos, ejerciendo sus principios básicos: respeto común y corriente.  

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