DE RAÍCES Y HORIZONTES

Opciones

Hace un par de años una amiga que vive en Estados Unidos me contó que ella y su marido acuden por las tardes a un gran centro comercial para ejercitarse. Caminan a buen paso una hora, tienen calefacción o aire acondicionado, según la estación del año, saludan a amigos y se les pasa rápido el tiempo. Cuando lo escuché me sonó muy disparatada la idea, pues mi concepción es diferente. Hace una semana un amigo que radica en Torreón me hizo el mismo comentario. Él y su esposa van al mall más grande de la cuidad a caminar como forma de hacer ejercicio. ¿En qué momento nos fuimos olvidando de otros sitios, para concentrarnos en los centros comerciales? Me llama la atención que antes disponíamos de parques y plazas a las que íbamos en las tardes, los niños jugaban entre ellos mientras sus mamás platicaban y estaban al pendiente de sus hijos. Había personas de todas las edades paseando en bici, niños en jóvenes en patines o en patinetas. Es cierto que aún se ven estos cuadros en las plazas, en el bosque y en otros centros recreativos, pero la cantidad de personas es cada vez menor. No escucho decir a mis amigas que tienen hijos pequeños que los llevarán al bosque, o al Parque de las Etnias. Muchas optan por llevarlos a sitios cerrado como el cine, restaurantes, a las casas de sus amigas y por supuesto, al mall. Podemos reconocer que en parte la situación de inseguridad que vivimos hace unos años nos orilló a tomar esas decisiones, a olvidarnos poco a poco de los espacios abiertos, de poder sentarse con calma en cualquier banca de un parque y solo ver las nubes, uno de los hermosos atardeceres que nos regala nuestro semi desierto, o una parvada de pájaros en busca de refugio vespertino.  El pasado fin de semana el mall de la ciudad estaba saturadísimo, desde el estacionamiento, las tiendas y pasillos. En especial el área de comida. Tenían una fila larga en muchos de las tiendas de comida y no había una sola silla o mesa libre. Vi a grupos de amigos y familias enteras disfrutando su sábado. Sin duda, estos centros comerciales representan una alternativa, pero tenemos otras opciones que hemos ido olvidando, como los museos y los espacios abiertos.  


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